“La carne de cerdo por su beneficio nutricional es imprescindible en todas las etapas de la vida”

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      Asimismo durante su intervención resaltó que la carne de cerdo contiene sustancias bioactivas con efectos antioxidantes y antihipertensivos como la carnosina, anserina, coenzima Q10, L-carnitina, taurina, glutatión, glutamina, creatina, creatinina y péptidos activos que se generan durante los diferentes procesos de la carne.

     Antonio Villarino también hizo alusión a las recomendaciones nutricionales de consumo de alimentos destacando que los expertos, recomiendan un consumo de carnes magras como la carne de cerdo de 3 a 4 raciones por semana (100-125 g cada ración), eligiendo cortes magros como el lomo o el solomillo que aportan una gran proporción de los requerimientos diarios de nutrientes, con un contenido mínimo de grasa.

    La carne de cerdo presente una gran diversidad de cortes  y de productos cárnicos que se adaptan a las diferentes situaciones fisiológicas o patológicas de los individuos, así como a los requerimientos de los diferentes grupos de edad.
Durante la infancia la carne de cerdo aporta proteínas de alto valor biológico necesarias para el crecimiento y el desarrollo de los huesos en los niños, es una carne de fácil digestibilidad y es fuente de vitaminas B6 y B12 que ayudan al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Aporta además fósforo que contribuye al mantenimiento adecuado de los dientes con un aporte limitado de grasa, con un perfil altamente insaturado.

     A todos estos beneficios se suma la vitamina B3 y el hierro que durante la adolescencia resulta ideal para ayudar a disminuir el cansancio y la fatiga. Durante el embarazo y la lactancia se incrementan los requerimientos nutricionales, por ello la carne de cerdo es idónea para ayudar a las mujeres a cubrir estas necesidades nutricionales ya que es rica en proteínas, minerales y vitaminas, como la B6, que ayuda a regular la actividad hormonal. En equivalencias el Dr. Villarino indicó que 125 g de cerdo es igual a 25 g de proteínas, un 50% de las necesidades  y el 100% de necesidades de tiamina y vitamina B12.

     En personas mayores sus proteínas ayudan a conservar la masa muscular y al mantenimiento de los huesos, además la carne de cerdo es de fácil masticación y altamente digestible lo que ayuda en esta etapa de la vida.

     Por su parte los deportistas también necesitan unos requerimientos nutricionales específicos y la carne de cerdo magra, por su contenido proteico, asegura el suministro de aminoácidos esenciales, además su destacado aporte de vitaminas del grupo B ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga y los minerales como el hierro, el zinc y el potasio contribuyen al adecuado funcionamiento de los músculos. Además su contenido proteico tiene un efecto saciante, lo que la hace un alimento perfecto para personas con obesidad.

      Al finalizar su intervención el Dr. Antonio Villarino hizo alusión a las mejoras tecnológicas en los productos cárnicos que ha realizado la industria y con los que se ha logrado productos con menos sal, menos grasa así como la incorporación de sustancias activas.