Una vez que se ha producido el desarme arancelario en agricultura, en lo que a relaciones comerciales entre la UE y Marruecos se refiere, el objetivo es mejorar el clima de negocio y acercar la normativa marroquí al acervo comunitario. Para ello, se trata de lograr un acuerdo bilateral de libre comercio completo y profundo ligado además a otras dos actuaciones: el Plan Marruecos Verde y el denominado “Estatuto Avanzado”.

Diferencias saliariales y de seguridad alimentaria

   En su dictamen, el CESE insta a la Comisión para que desde la UE se fomente, además del intercambio comercial, las bases para la creación de empleo decente y cualificado en Marruecos, el fomento del tejido asociativo, la consolidación de los derechos de los trabajadores y el respeto medioambiental.

   De todos es conocido que “los estándares laborales y productivos de Marruecos están muy alejados de los europeos- apunta Pedro Narro, ponente del informe y representante  de ASAJA en el CESE de Bruselas y apostilla: “el salario medio en Marruecos se encuentra entre 0,55 y 0,65 euros/hora; los temporeros no pueden beneficiarse plenamente de los derechos laborales y la mano de obra infantil es una práctica habitual en las explotaciones marroquíes”.

   Respecto a las formas de producción, el ponente de ASAJA advierte que Marruecos encauza sus producciones hacia la exportación (producciones intensivas en manos de unas cuantas empresas de frutas y hortalizas que incrementan el consumo de agua y por ende los niveles de salinización) y dificulta el desarrollo agrícola de gran parte de la población rural. Por ello, el dictamen refleja la necesidad de que la UE fomente en Marruecos una agricultura para los pequeños propietarios, hasta el momento desbancados por la agricultura de exportación.

Imponer cláusulas en los acuerdos agrícolas

    Hay que recordar que en los últimos 10 años la UE ha apoyado decididamente el desarrollo de la agricultura en Marruecos, en concreto -apunta el experto de ASAJA Benjamín Fauli-, con 1.330 millones de euros a través de fondos de desarrollo,  y  entre 2011 y 2013   comprometiendo otros 565 millones mas (una parte de estos últimos para el desarrollo del olivar). En este sentido, concluye el informe, “la UE y Marruecos deben dar prioridad a la armonización progresiva, fijando plazos determinados en materia medioambiental, acercando las normativas sobre protección sanitaria y fitosanitaria,  la gestión de residuos o la contaminación del agua”.

   Por último, el ponente Pedro Narro también aconseja en su informe, ahora ya Dictamen aprobado por el CESE,  que el acuerdo agrícola que se alcance con Marruecos incorpore cláusulas para verificar el impacto de la apertura comercial de ambas partes y especialmente los grados de cumplimiento por parte de Marruecos en materia de medioambiente y derechos laborales.

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