Agricultores extremeños denuncian el monopolio de los compradores de arroz

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    A esta "preocupante" bajada de precios durante años "consecutivos" se suma, como señala la asociación, que el cultivo del arroz "cada día es más costoso y enrevesado para el agricultor" tanto a nivel económico -por la subida de los precios de los productos fitosanitarios, gasóleos, tasas de Confederación Hidrográfica del Guadiana- como a nivel administrativo teniendo que realizar más trámites burocráticos para cualquier operación.

    En cuanto a los productos fitosanitarios explica que la carta de productos "cada vez es más escasa" y critica que hay productos que el Ministerio de Agricultura español no permite utilizar cuando en otros países productores de arroz, como Italia y Grecia, si se pueden usar.

    Esta circunstancia coloca a los arroceros españoles ante una situación de "incompetencia" al tener "distintas reglas de juego" para producir cereal.

Aumento de las tasas de la Confederación del Guadiana


    Por otro lado, la asociación de agricultores dombenitense denuncia una vez más las subidas "desmesuradas" que están experimentado las tasas de la Confederación Hidrográfica del Guadiana que, según dice, tiene preparada una liquidación para finales de campaña con una subida de un 40 por ciento.

    Otro problema que afecta al sector es el tratamiento oficial de la pudenta que desde el año pasado tienen que costear los agricultores cuando hasta entonces era financiado por la administración.

     Respecto a las ayudas europeas, advierte que el sector viene sufriendo todos los años las modulaciones al alza de la PAC, lo que se traduce en pérdida de ingresos y por tanto pérdida de competividad del cultivo.

    Por ello muestra su apoyo al Ministerio y a la Junta de Extremadura para que, en plenas negociaciones de la reforma de la PAC, se tenga en consideración este cultivo si no quieren abocarlo a su desaparición.

    Esta asociación advierte de que en Extremadura hay unas 2.000 familias que cultivan entre 26.000 y 30.000 hectáreas de arroz. La desaparición de este cultivo, añade, dejaría sin alternativas a poblaciones tradicionalmente arroceras y produciría daños indirectos a otros dos cultivos como el tomate y el maíz.