Agricultura apuesta por el relevo generacional en el campo

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Fhalmería .- Estas ayudas, que se engloban en el Programa de Desarrollo Rural de Andalucía con el objetivo de aumentar la competitividad en el sector agrícola y forestal, está cofinanciado con fondos Feader, y suponen la continuación de las políticas llevadas a cabo por la Consejería de Agricultura y Pesca para mejorar la producción y la calidad de plantones de hortalizas y plantas de vivero, la adquisición de maquinaria y equipos agrícolas que supongan una innovación tecnológica, facilitar el traslado de las explotaciones ganaderas fuera de los cascos urbanos, modernizar las explotaciones agrícolas y la primera instalación de jóvenes agricultores.

 

 Con la norma que se publica hoy en el BOJA, se consolida y unifica todo este abanico de ayudas, simplificando así la tramitación administrativa.

El 35% serán jóvenes agricultores Respecto a las ayudas a nuevas instalaciones de jóvenes agricultores, la Orden establece que los beneficiarios deberán ser menores de 40 años para garantizar así el relevo generacional, ya que en la actualidad el 58% de los titulares de explotaciones agrarias supera los 55 años y sólo un 7% es menor de 35 años. Con estas ayudas se pretende facilitar su acceso a la primera instalación agraria a los andaluces entre los 18 y los 40 años, que suponen el 35% de la población andaluza.

La Orden amplia el rango de opciones para poder acceder a las ayudas a primera instalación de jóvenes agricultores posibilitando también en esta norma la instalación de jóvenes al frente de una instalación agraria sin necesidad de centrarse exclusivamente en la generación de rentas agrarias. En este sentido, se posibilita la acreditación posterior a la a la percepción de la ayuda de dicha generación de rentas agrarias.

Entre los requisitos para poder optar a estas subvenciones, además de la edad, se encuentran que la explotación agraria se ubique al menos en un 50% en la Comunidad Autónoma de Andalucía, que las inversiones mejoren el rendimiento de la explotación y que no hayan iniciado su actividad antes de la solicitud de la ayuda, además de poseer el nivel de capacitación suficiente para poner en marcha una explotación agraria.