Ahora nos sorprende la baja….

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Para responder esto debemos recordar que el escenario en el que nos encontramos es uno de activa demanda internacional generada por la presión compradora de países emergentes, fundamentalmente asiáticos que vienen mejorando su ingreso per cápita además de incrementar su población, lo cual genera un salto en la demanda de alimentos en términos de cantidad y calidad. A eso se le suma una “nueva” aplicación para los granos, los biocombustibles, que le generan una relación muy estrecha con el mercado de energía. La tercera fuente de nuevos compradores que termina explicando el salto en la demanda de granos, es el componente financiero. Ante las perspectivas de fuerte emisión y guerra de monedas entre los distintos bloques económicos, los commodities reciben presión compradora de gente que en realidad no está interesada en hacerse de granos, sino de desprenderse de dinero en distintas denominaciones, ya que perciben que el mismo está perdiendo valor.

En ese marco los stocks de maíz tanto en el mundo, como en el principal productor que es EEUU se redujeron a niveles peligrosamente bajos que no dejaban espacio para errores en esta campaña, a pesar de que EEUU había incrementado sensiblemente el área sembrada. En cuanto a la soja, las existencias en EEUU se volvieron muy bajas. Este país tiene la característica que además de ser un exportador importante pero no el único, también es un consumidor de relevancia internacional. Los stocks en cuestión fueron cayendo, pero su lugar lo tomó con creces Sudamérica en donde los productores fueron acumulando stocks, y China que viendo su tendencia creciente de consumo fue tratando de construir una reserva estratégica. Hoy el mundo tiene soja, pero en manos de Sudamérica y China. Sudamérica sólo vende la soja si los precios son muy atractivos, mientras que China puede usar esa mercadería para dejar de comprar cuando los precios se espiralizan, pero no las venderá a terceros países por más alto que sea el precio, ya que sus necesidades no se logran cubrir con la producción local. El trigo es el único grano que contaba con unas existencias elevadas, sin embargo el año pasado se produjo un fracaso productivo en Europa del Este, que generó una baja de stocks puntual, pero este año la producción mejoró, la oferta se recompuso y el trigo se muestra como el grano más débil de los tres que analizamos.

Como respuesta a esta situación, EEUU sembró mucho más maíz, que estaba en falta tanto internamente como en el mundo, de soja, que faltaba en EEUU pero no en el mundo, y algo menos de trigo. Si se obtenían rindes con un crecimiento tendencial, íbamos camino a una modesta recuperación de stocks, pero una mejora al fin.

El año arrancó con exceso de lluvias, y venía luego más o menos bien, pero finalmente se instaló una seca que duró todo julio, agosto y gran parte de Septiembre, el período más susceptible para la definición de rindes de maíz y soja.

Como no había lugar para errores los precios se despegaron a la suba, y generaron alzas muy fuertes para racionar el consumo. Es importante por esto comprender que un menor consumo no es una señal de precios más débiles, sino la consecuencia de precios muy firmes, que son necesarios para dosificar una oferta muy escasa.

Este fue el escenario que nos llevó a la fuerte suba. Veamos ahora porqué se disparó la baja.

Un primer y claro elemento es que era tan obvio el escenario alcista, que todos los operadores se encolumnaron tras la fila de “compras”. Esto llevó los precios a niveles muy elevados, con los fondos tradicionales que operan siguiendo la oferta y demanda pasando de una posición comprada modesta a una extremadamente alta en cuestión de pocas semanas. Este es el gran condimento bajista: una toma de ganancias en un mercado que había subido más por profecía autocumplida que por realidades.

De hecho los compradores internacionales habían comenzado a retirarse, lo que notamos por una caída en las primas que se pagan por la mercadería con embarque FOB en Argentina, así como por menores exportaciones semanales.

Por otro lado la semana pasada quedamos a la espera del reporte del USDA, en el cual se esperaba un ajuste a la baja de rindes tanto de maíz como de soja en EEUU. Si bien las expectativas de maíz se cumplieron con creces, la soja sorprendió con una suba de rindes, que si bien fue marginal, no se daba de la mano con lo esperado. En trigo ocurrió algo similar.

Como se puede ver la producción de maíz bajó casi 11 mill.tt. respecto al informe previo por culta de una mercad de unos 3 qq/ha en el rinde. Ambos datos estuvieron levemente por debajo de lo esperado por los analistas.

Recordemos que cuando la campaña arrancó se apuntaba a un rinde de maíz de más de 10.000 kg/ha en EEUU, y según esta proyección a gatas se alcanzarían los 9.600, y el promedio ponderado de los datos publicados por el portal www.agweb.com nos brinda en el arranque de cosecha una expectativa de rindes 6% menor a esta, aunque viene mejorando conforme la cosecha avanza.

Es importante que el avance de la trilla es tan exiguo que el USDA todavía no lo ha reportado, por lo que estos números todavía pueden cambiar mucho, pero le darán al mercado movimiento en las semanas próximas.

Sumamos así otro dato negativo: el rinde es bajo, pero viene mejorando. Esto genera cierto desconcierto en los compradores que prefieren esperar a ver un número de rindes sobre una base más amplia de superficie cosechada.

En cuanto a soja todavía no se disponen de datos sobre los rindes reales, pero en principio, viendo la calidad de los cultivos, y el desempeño del rinde en años anteriores, el dato reportado por el USDA parece no admitir demasiada discusión.

Es importante mencionar que la menor producción de maíz no impactó en una caída de stocks significativa, porque se redujo el consumo, lo cual como comentamos antes es lógico con este nivel de precios.

Otro dato negativo para el mercado fue que también se incrementó en 1,5 mill.tt. a 27,5 mill.tt. la producción de maíz en Argentina y en 4 mill.tt. a 61 mill.tt. la de maíz, compensando a nivel internacional la merma productiva en EEUU. Esto ciertamente descomprime al mercado internacional, y a ello se suma una mayor producción de trigo que al caer de precio alienta su uso como forraje reemplazando al maíz.

Siguiendo con la sucesión de pequeños datos negativos, tenemos la caída en los precios del petróleo, los cuales están afectados no solo por los problemas financieros y económicos sobre los que nos explayáramos a continuación, sino también por la vuelta al mercado del petróleo que se había interrumpido por el problema de Gadafi.

En la salida de fondos reconocemos dos posibles componentes: uno el de fondos especulativos, que habiendo hecho una diferencia por haber comprado caro, y ante varias señales negativas vendieron. Pero además, al mismo tiempo que recibíamos un informe alcista en el mercado de maíz y levemente negativo en soja, los mercados financieros tuvieron un “lunes negro”. La posibilidad de que Grecia nuevamente tuviera dificultades para honrar sus deudas, hicieron que varios bancos tenedores de la misma vieran reducida su calificación, desatando una salida en masa de depósitos y ventas de acciones que también llegó a las posiciones compradas en granos por parte de fondos financieros. Sin embargo la posición de fondos financieros no registró variaciones si gnificativas esta semana, aunque sí la de fondos especulativos, que vendieron 3 mill.tt. de trigo, 3,5 mill.tt. de maíz y 2,6 milll.tt. de soja hasta el miércoles pasado.

La incertidumbre reinó y el derrape financiero afectó a los granos, que a medida que bajaban, y dado que prácticamente no se habían dado tomas de ganancias intermedias, fueron activando sucesivos niveles de ventas que fueron empujando el mercado a la baja, retroalimentando el mismo.

Frente a esto los compradores genuinos han aparecido, de hecho las exportaciones semanales de maíz fueron muy buenas, pero no así en soja, y esto motivó que la caída continuara. Al no despertarse interés comprador en la baja, la misma se exacerbó, y realmente viendo la situación de oferta y demanda estos precios no parecen muy sustentables.

Lo que si es cierto es que los valores habían subido demasiado rápido y esto es una muestra de lo que ocurre cuando las tomas de ganancias se producen todas juntas, y no en forma paulatina.

La pregunta es si hay elementos que podrían aguarnos la fiesta. El primero es la mayor disponibilidad de soja que lo esperado, dada la suba de rindes reportada por el USDA. Pero la misma no es tan significativa. Cierto es que tenemos stocks abundantes en el mundo, y esto también puede explicar la baja, pero tampoco se ve a los operadores vendiendo activamente por lo que los precios no se convalidan.

Otra cuestión que está cambiando es que al subir el maíz tan fuerte, y el trigo quedar debilitado por una situación de oferta más amplia, se sustituye más maíz por trigo y esto también apoya la baja.

Pero todos estos argumentos son poco creíbles frente a la realidad de que el consumo ha sido reducido por los altos precios para ajustarse a la menor producción, y si estos bajan, el mercado no logrará encontrar equilibrio.

Por otro lado hay otro obstáculo para quienes están pensando en que los mercados deberían bajar: con un año Niña de por medio, apostar a rindes elevados en Sudamérica es complicado, tanto para soja como para maíz. Si los números sudamericanos no son tan buenos como se espera, podríamos ver problemas.

El problema es el viejo dicho del mercado “el mercado puede permanecer ilógico por más tiempo del que Ud. puede permanecer solvente”.

Yendo al plano local, esta semana se anunciaron ROE VERDE por 7,5 mill.tt. de maíz nuevo. Esto es interesante ya que el año pasado en el primer otorgamiento, sólo se habían dado 5 mill.tt. Luego cuando los exportadores comenzaron a cerrar negocios pensando en asegurarse mercadería para embarcar, la oferta más retraída por una cuestión de riesgo productivo de parte de los productores llevó los precios a descuentos sobre el FAS teórico no tan malos.

Sin embargo el gran inconveniente aquí es que el precio está demasiado alto en el consumo interno como para ajustarse a los precios de los alimentos que el gobierno pretende. Por ello la intervención directa o indirecta en el mercado podría evitar que los valores se acerquen a los de paridad.

En trigo seguimos con descuentos enormes, y esta semana no se han anotado ROE VERDE; aunque con los ya anotados la exportación se muestra vendida, por lo que en algún momento debería ponerse como compradora más agresiva.

En segundo lugar tenemos que tener presente que luego de conocido este reparto, y antes de que los cupos se distribuyeran por exportadores, en el periódico PAGINA 12, conocido por tener información de primera mano del Gobierno “K” publicó que esta sería la última asignación bajo este sistema, y que se pasaría a otro que le “restaría poder en el mercado a los exportadores”. Concretamente se hace referencia al proyecto de AFA que analizamos en el informe de la semana pasada.

Recordemos que el mismo se basa en la emisión de certificados de libre disponibilidad a los productores, en base a la producción que declaren. Calculando por la cosecha proyectada, y el consumo interno, cuanto sería el saldo exportable como porcentaje del total producido (pongamos como ejemplo 60%) se le otorgarían a los productores un 60% de certificados de libre disponibilidad y un 40% de certificados de abastecimiento interno. Los primeros se pueden transferir a la exportación, los segundos sólo al mercado interno. Cuando el exportador decida pedir ROE y embarcar, deberá presentar que logró comprar suficientes certificados de exportación como fueran necesarios para completar el negocio.

La gran diferencia de este sistema, es que en vez de repartir los permisos de exportación a las empresas de trading internacional, las que de esta forma no compiten entre sí por quedar con cuotas asignadas y controladas por el Estado, se les otorgarán esos permisos a nivel de productor, quienes los negociarán libremente con el exportador que elijan en función de los precios que les ofrezcan. De esta forma se restauraría la competencia entre exportadores, al menos por el 60% que se genere como libre disponibilidad.

El problema es el 40% restante que queda para consumo interno, y el cual puede encontrarse en la misma situación que ahora: con consumos que desean comprar mensualmente menos de lo que los productores quieren vender. Por esto la propuesta de las cooperativas es establecer un fideicomiso financiado por el Estado al cual los productores puedan vender a FAS teórico y el que luego negociará la venta al consumo interno más adelante a medida que lo necesiten.

Esto más allá de las dificultades lógicas de calidad, logística y fletes, tiene el problema de ser muy vulnerable a la corrupción, por lo que no parece una idea tan buena.

En cuanto a los negocios forward, el proyecto inicial preveía que sólo se podría vender un 20% de la producción, pero esto parece poco y antojadizo.

Lo más grave de este sistema es que se toma la atribución que le corresponde al productor que generó la mercadería, de decidir por donde coloca los granos si por la exportación o el consumo interno.

Finalmente si realmente se restaura la competencia, los precios del trigo y el maíz podrían mejorar sustancialmente, y si bien es posible que sigan existiendo diferenciales contra el FAS teórico, los mismos deberían reducirse.

La pregunta del millón es ahora que hacer: si vender soja o esperar el rebote.

Si se instrumentó la estrategia que veníamos recomendando, de vender 30% y poner piso a otro 30%, ahora con la baja es el momento de comprarle los CALL al 30% que se vendió sin palanca, y esperar. Si eso no se hizo la situación es más compleja, pero el precio no ha caído tanto como para no vender actualmente.

Por otro lado recomendamos comprar PUT de maíz y soja en Chicago posición mayo para cubrir la posibilidad de que esperando que el diferencial del FAS teórico se ajustara , los precios se cayeran. Esto está dando sus frutos, con una maíz que sigue en torno a 175 / 177 U$S/tt los PUT ya arrojan ganancias de unos 3 U$S/tt, permitiendo redondear 180 U$S/tt, en caso de tomar ganancias del PUT y vender. Creemos que con los proyectos ya mencionados en danza, y teniendo la cobertura, bien vale la pena esperar.

Si el mercado sigue bajando, los PUT nos protegerán, y si rebotan tenemos todavía la mercadería.