EFE.- Las autoridades de Luisiana (EE.UU.) se preparan hoy para abrir una serie de diques del río Misisipi que anegarán miles de viviendas y cosechas pero evitarán que se inunden las dos principales ciudades del estado, Nueva Orleans y Baton Rouge.

A lo largo del día, los ingenieros del Ejército estadounidense abrirán por primera vez en cuarenta años las compuertas del sistema de diques Morganza, situados a cerca de 70 kilómetros al noroeste de Baton Rouge.

Según un comunicado del cuerpo de Ingenieros, "la operación incluirá la apertura cuidadosa de la estructura".

Una vez se abran, las aguas de la crecida del río Misisipi se dirigirán al área rural de la cuenca del río Atchafalaya, una zona de 7.770 kilómetros cuadrados donde residen cerca de 25.000 personas, se levantan 11.000 edificios, hay plantadas hectáreas de cosechas y existe una reserva de vida animal.

Esta zona podría quedar cubierta por más de siete metros de agua en algunos puntos, según las autoridades estatales.

La medida se ha decidido para evitar la posible inundación de Baton Rouge y de Nueva Orleans, la principal ciudad de Luisiana y que ya quedó anegada al paso del huracán "Katrina" en 2005, ante la llegada de la crecida del río Misisipi, que ya ha dejado bajo las aguas parte de la ciudad de Memphis, en Tennessee.

Si no se abrieran las compuertas de Morganza, según han advertido los ingenieros militares, se correría el riesgo de que Nueva Orleans quedara bajo 7,6 metros de agua.

Además, se verían amenazadas hasta ocho refinerías de petróleo, que representan el 12 por ciento de la capacidad del país, y una central nuclear.

Desde el viernes funcionarios estatales recorren el área afectada casa por casa para avisar a los habitantes de la necesidad de evacuar la zona.

El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, ha instado a los residentes de la cuenca del Atchafalaya a abandonar el área lo antes posible.

"Ha llegado el momento de poner manos a la obra. No lo retrasen. No esperen cambios de última hora", indicó el gobernador.

Una cadena de tormentas y el deshielo tras una temporada de nieve especialmente abundante ha causado una fuerte crecida del río Misisipi, el tercero más largo de América del Norte y el cuarto más caudaloso del mundo.

Las inundaciones causadas por la crecida, las peores en el centro del país en los últimos ochenta años, han motivado las evacuaciones de decenas de miles de personas a lo largo de la cuenca del Misisipi, en estados como Illinois, Tennessee o Kentucky.

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