Arranca el 2015, marcado para determinar si el agricultor va a ser realmente 'activo' o no

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      Y aunque cada año es diferente y tiene sus propias características, no cabe duda que hasta el 2020 este que acaba de iniciarse será más que fundamental a la hora de saber cómo va a quedar la PAC. Aunque siempre podrá haber modificaciones, y desde Europa ya amenazan con iniciar el estudio de los posibles cambios en este mismo 2015, las bases generales de la reforma agraria serán las que se determinen en los próximos meses.

     Y es que a pesar de que el texto ya está aprobado, a nadie se le escapa que todavía le queda mucho recorrido a la PAC. Determinar cada punto de la reforma, pulir los mil y un detalles que irán surgiendo (y que en la mayoría de los casos, sobre todo desde las CCAA se concretarán en promesas de cambio a partir de 2017) y comenzar a determinar lo que cobrará o dejará de cobrar cada agricultor y ganadero es lo que va a detallar el camino que deberá recorres la reforma en los próximos siete años.

El año en el que se verá si hay o no sólo agricultor activo para recibir ayudas

     Por eso, 2015 lleva camino de convertirse en el año del agricultor activo. O sería más correcto decir en el año en el que se sabrá si la actividad agraria es determinante o no a la hora de poder cobrar las ayudas. Hasta el momento se ha dejado claro las diferencias de criterio existentes entre el Magrama, respaldado por las Comunidades Autónomas, y las organizaciones agrarias, que cada día que pasan ven cómo se ‘amplía’ la gama de posibles beneficiarios de pagos directos que nadie esperaba.

     Unas diferencias que hasta el momento no dejan de ser ‘teóricas’, ya que con los mismos reales decretos en la mano cada cual interpreta lo que quiere leer. Desde las OPAs existe ese miedo generalizado, que en muchos sentidos ha acentuado el paquete de ayudas incorporadas al Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León. Este, como posible referente para los siguientes en las distintas CCAA, abre la puerta a que pueda haber muchos beneficiarios de ayudas y pagos que poco o nada tiene que ver con la agricultura y, en especial, con la ganadería.

     Se trataría de una muestra, en opinión de todas las organizaciones agrarias, de cómo la letra de los reales decretos se pueden interpretar de muchas maneras y abrir o cerrar, según el criterio de cada CCAA, el grifo de los pagos en función de los intereses o prioridades de cada Gobierno regional. Unos Gobiernos que deberán contar con el respaldo del Ministerio que, será  la postre, el que deba decidir que interpretación se quiere dar a o no a esa definición aprobada de agricultor activo y si la tan cacareada "excepcionalidad" es finalmente tal o no lo es. Y todo esto se debe decidir en este 2015.

Fin de la cuota láctea y principio ¿de qué?

     Un 2015 que también está marcado en todos los calendarios ganaderos como el del final de la cuota láctea, que llega con la misma carga de ilusión que de preocupación al sector. Reclamada en sus momentos por unos, repudiada siempre por otros, lo cierto es que su aplicación será obligatoria, quizás, en el peor de los momentos.

      Primero porque llega tras una campaña en la que se habrá sobrepasado la cuota láctea asignada, lo que representa un coste añadido importante para todos aquellos ganaderos que apostaron por invertir y ampliar sus explotaciones pensando precisamente en este final de la cuota y que se encuentran con un ‘castigo’ económico difícil de digerir. Es lo que alguna organización agraria ha calificado de "las preferentes del campo". Se les vendió la necesidad e invertir y ahora se les cobra por haberlo hecho… demasiado.

      Y, en segundo lugar, porque llega en un momento en el que el mercado lácteo está en una situación de crisis, con unos precios muy bajos, una caída generalizada en todos los países y con muchas dudas sobre cómo va a influir la liberalización de la producción europea. Como una pista clara de lo que puede suceder, sólo hay que ver cómo muchos países europeos ya piensan en medidas de apoyo al sector por parte de la UE.

      Un sector que, por cierto, sigue en una clara guerra por los precios de la leche actuales y la pugna con la industria por unos contratos regulados y ajustados a la actual legislación.

La Ley de la Cadena Alimentaria deberá afrontar sus primeros grandes retos

      Una legislación que también ha sido noticia en 2014, ya que la parte positiva de este año ha sido, para todas las partes, la aprobación de la Ley de la Cadena Alimentaria. Pero al igual que pasa con la PAC, será en 2015 cuando se compruebe su validez y afronte los primeros retos, que serán los que marcarán su mejor o peor futuro en los años venideros.

     Hasta ahora ha habido pasos y gestos claros, sobre todo en lo referente a la venta a pérdidas, y declaraciones contundentes de que los ‘contratos a resueltas’ serán parte de la historia. Sin embargo, ahí están los contratos lécteos o los de vino, dos auténticos campos de batalla donde se deberán decidir si esta Ley marca un antes y un después.

     Un reto para el Magrama y para el sector, con la industria como principal protagonista, que se deberá clarificar en este 2015.