ASAJA-SEVILLA ha denunciado al MARM y a la Consejeria de Agricultura ante la Comisión Nacional de la competencia

0
1

ASAJA-Sevilla ha presentado ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNC) una denuncia por comisión de conductas prohibidas por el artículo 1.1, apartados b, c y d de la Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia contra el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) y contra la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía por impedir “de facto” la apertura de nuevas desmotadoras de algodón, favorecer el oligopolio en este sector, y discriminar a los algodoneros de la margen derecha del Guadalquivir, que sufren unas condiciones de venta de su algodón más gravosas que los del resto de la provincia de Sevilla.

Según recoge la denuncia, ambas administraciones son responsables “prima facie”. “El Ministerio, en cuanto autor de una norma claramente contraria al principio de libre competencia, y la Consejería de Agricultura y Pesca en cuanto que impulsora de la disposición adicional denunciada en el escrito y autora de la prohibición de la apertura de la desmotadora Blanca Paloma”.

En las dos últimas campañas, el crecimiento de la producción andaluza de algodón y la manifiesta incapacidad de desmotado con que cuenta la región, que llegó a contar con 28 desmotadoras y hoy sólo tiene siete, ha provocado graves perjuicios a los algodoneros andaluces y sevillanos, y especialmente a los más de 700 agricultores que cultivan algodón en alguno de los municipios de la margen derecha de Guadalquivir, donde no cuentan con ninguna desmotadora, lo que les obliga a entregar su producción a alguna de las siete que están autorizadas en la margen derecha, provocándoles un importante sobre coste en el transporte.

Asimismo, la incapacidad para desmotar y procesar con agilidad todo el algodón que se produce en nuestros campos es más que evidente. En las últimas semanas las colas para entregar algodón en cualquiera de las siete plantas operativas superan las 24 horas.

Esta situación es sobradamente conocida por quienes la han propiciado, el MARM y la Consejería andaluza de Agricultura. En las dos últimas campañas ASAJA-Sevilla ha remitido múltiples escritos a ambas administraciones denunciando el problema y demandando una solución e instándolas a que al menos permitan la apertura de la algodonera Blanca Paloma. Demandas que tanto el MARM como la Consejería han rechazado, por lo que el Comité Ejecutivo de ASAJA-Sevilla ha optado por denunciar a ambas administraciones ante la Comisión Nacional de la Competencia a quien se pide que, como medida cautelar, suspenda la disposición adicional que impide la apertura de la algodonera Blanca Paloma a fin de evitar que los algodoneros de la margen derecha del Guadalquivir compitan en situación de desigualdad con los algodoneros de la margen izquierda del río.  

Este incremento de la producción ha provocado la paradoja de que, mientras que se prohibe de facto la apertura de nuevas desmotadoras, alguna de las siete autorizadas ha ampliado sus instalaciones y otras pretenden hacerlo  para lograr más capacidad de desmotado, dado que el desmotado de algodón es un negocio claramente atractivo, como lo demuestra el hecho de que en 2010 la facturación de las siete desmotadoras autorizadas alcanzó la cifra de 120 millones de euros. Una cifra muy superior a la que se estimó cuando se redactó el Programa Nacional para la Reestructuración del Sector del Algodón, que previó una producción de algodón bruto para las siete desmotadoras autorizadas de entre 75.000 y 100.000 Tm, cifra que fue ampliamente rebasada en la campaña pasada y que volverá a rebasarse en la presente, en la que se espera una producción de más de 170.000 Tm, casi el doble de lo que previó en su momento el Plan Nacional.