ATICA-CLM apoya el borrador sobre la inspección sanitaria de piezas de caza silvestre

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    Para ello, el guarda deberá acreditarse con la formación necesaria, siendo imprescindible la realización de un curso de formación, todo ello según el nuevo decreto. Por este motivo, ATICA C-LM se ha ofrecido a la Consejería de Sanidad para colaborar en los cursos.

   La figura del cazador autorizado para aguardos nocturnos podrá trasladar sus piezas mediante la cumplimentación de un anexo. Sobre este punto, la asociación propuso a la directora general que, además del anexo requerido, el aguardista lleve consigo la resolución del Plan Técnico de Caza o el permiso de esperas que emite la Administración, con independencia de la autorización del titular del coto donde se esté realizando la espera. Desde ATICA-CLM consideran que la obligatoriedad de llevar toda esta documentación dificultará el furtivismo.

Quieren que el veterinario de la montería sea quien haga las identificaciones

   La asociación también propuso modificar el artículo 11, en los puntos a y b, proponiendo que sea el veterinario actuante en la montería directamente quien esté obligado a realizar las identificaciones de las piezas abatidas destinadas a consumo humano y no ser meros supervisores. En el apartado b, y en todo el decreto, la asociación propuso modificar los términos “organizador de cacerías” por “responsable de la actividad”.

    La reunión también sirvió para analizar otro punto importante, el del cazador que quiere llevarse su trofeo tras haber abatido un jabalí. En este aspecto, ATICA C-LM propuso a María Dolores Rubio y Lleonart que se pueda llevar la jeta del animal, ya que es imposible extraer los colmillos de la misma en el campo.

   Para las monterías de autoconsumo, el veterinario rellenará el Anexo XII para que los cazadores puedan transportar las piezas hasta que reciban el resultado de las inspecciones de triquina.

   Para finalizar el encuentro, ATICA C-LM recalcó que se mantuviera la validez de los lugares de evisceración en cinco años, como contempla el decreto en vigor; y que el cobro de los honorarios veterinarios actuantes en las monterías sea un pago opcional a través del Colegio Oficial, nunca una obligación.