Cafeteros logran acuerdo con el Gobierno colombiano para levantar el paro

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    Santos representó a Colombia entre 1972 y 1981 ante la Organización Internacional del Café (OIC), con sede en Londres.

    Las negociaciones, que se extendieron durante casi 40 horas y que permitieron el acuerdo, se realizaron en la ciudad colombiana de Pereira, capital del departamento de Risaralda, uno de los departamentos productores del grano en el centro del país.

    El acuerdo contempla que el Gobierno otorgará a los productores una "Protección al Ingreso de los Caficultores" (PIC) de 145.000 pesos (unos 81 dólares) para la carga de 125 kilos y se "aplicará a todos los cultivadores".

    El tope para ese reconocimiento será de 700.000 (unos 388 dólares). Si eventualmente el precio cae por debajo de los 480.000 pesos (unos 266 dólares), el PIC subirá a 165.000 (unos 91 dólares).

    "Nunca en la historia del café se había asignado un complemento de esta naturaleza", dijo a periodistas el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo Salazar.

    Los temas relacionados con el crédito, los fertilizantes, importaciones del grano, la minería a cielo abierto en zonas cafeteras y formalización laboral, también fueron abordados durante las negociaciones pero los detalles se definirán luego, señala el comunicado del Ministerio de Agricultura.

    En materia de crédito, se reprogramarán hasta 4 años los créditos de los cafeteros exigibles este año y se otorgará un año de gracia. Una comisión afinará los detalles.

    Las negociaciones con los líderes del paro fueron lideradas por el vicepresidente de la República, Angelino Garzón, junto con los ministros Restrepo; de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas; Interior, Fernando Carrillo; Salud, Alejandro Gaviria; Trabajo, Rafael Pardo, y el ministro Consejero para el Diálogo Social y la Movilización Ciudadana, Luis Eduardo Garzón.

    El paro cafetero dejó unos 70 heridos por los enfrentamientos entre los huelguistas y la policía.

    Además, generó crisis en varias zonas del país, especialmente en el sur y suroeste, porque el bloqueo de las vías no permitía el paso de camiones para abastecer de alimentos a los centros de acopio.

    Varios hospitales también sufrieron los rigores del paro cafetero, pues comenzaron a escasear medicamentos y oxígeno.

    Decenas de ciudadanos de Ecuador y Perú también se vieron atrapados en carreteras por lo que tuvieron que ser auxiliados con dinero y alimentos por sus respectivas embajadas.

    Casi de forma simultánea, el Gobierno colombiano enfrentó un paro de camioneros y cacaoteros, que logró conjurar al acceder a varias de las peticiones que le formulaban.