Canarias ensaya el cambio que puede dejarnos sin pescado y expuestos al mar

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EFE.- La costa oriental de Gran Canaria acoge a partir de hoy un experimento a gran escala que permitirá simular cómo van a reaccionar los ecosistemas marinos en los próximos 150 años al proceso de acidificación que están sufriendo como consecuencia de las crecientes cantidades de dióxido de carbono que absorben.

El Centro de Investigación Oceanográfica de Kiel-Geomar (Alemania) lleva años investigando sobre el terreno cómo responden los organismos marinos al creciente aporte de CO2 desde la atmósfera -se estima que cada año los océanos absorben 35.000 millones de toneladas-, pero todas sus pruebas se han realizado en aguas frías y ricas en nutrientes (en el Ártico y en fiordos escandinavos) que apenas representan al 20 % de los ecosistemas marinos.

Sin embargo, el 70 % de los océanos está formado por aguas pobres en nutrientes, donde proliferan un tipo microorganismos, denominado picoplancton, que está en la base de la cadena alimentaria de los ecosistemas. Y un buen ejemplo de ellas son las aguas canarias.

Catorce organismos científicos de siete países -entre ellos, las Universidades de Las Palmas de Gran Canaria, La Laguna y Barcelona- comienzan hoy frente a la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan), en Taliarte (Telde), un experimento multidisciplinar para simular cómo pueden responden los ecosistemas marinos en los próximos 150 años si las emisiones de CO2 continúan al ritmo actual.

Para ello, utilizarán nueve depósitos fondeados cerca de la costa, que encierran cada uno 55.000 litros de agua marina tomada en ese mismo entorno, a los que irán aportando de forma acelerada en las próxima semanas dosis crecientes de dióxido de carbono, según explica el coordinador del proyecto, Ulf Riebesell, de Geomar.

De esa forma, desde hoy hasta el 5 de abril, podrán recrear en cada uno de esos depósitos, o "mesocosmos", las condiciones que habría en el mar en 2030, 2050, 2070, 2090, 2110, 2130 y 2150.

La acidificación del mar por la contaminación que genera el hombre comenzó con la revolución industrial y hay cálculos que indican que, desde entonces, los océanos han absorbido 500.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Ese proceso ha mitigado hasta ahora el calentamiento global, pero, como subraya Ulf Riebesell, la capacidad del océano de absorber CO2 disminuye cada día y los mares se están volviendo cada vez más ácidos precisamente por digerir tal cantidad de gases.

En la actualidad, el agua del mar contiene 400 partes por millón (ppm) de CO2, una cantidad que crece a razón de 1 ppm por año. Y existe consenso científico de que, a partir de 450 ppm de CO2, los cambios que sufren los ecosistemas marinos serán irreversibles.

Los investigadores de Geomar recalcan que hay diferentes estudios que demuestran que ese proceso tiene graves efectos sobre los organismos con esqueletos o conchas de calcio, unas estructuras que les es mucho más difícil producir en entornos más ácidos. Y en cambio, proliferan otros microorganismos que ocupan su sitio.

¿Por qué deberíamos estar preocupados por ello los humanos?, plantea Riebesell. Por tres razones: por la alimentación, por el efecto de los temporales sobre la costa y porque un océano más ácido no podrá seguir prestando al planeta el servicio que hoy le hace al retirar de la atmósfera el 25 % de todas las emisiones de CO2.

Los científicos de Geomar y sus socios en este proyecto advierten de que un cambio en los microorganismos que pueblan el mar puede alterar las cadenas tróficas y diezmar, o incluso eliminar, pesquerías que hoy son básicas en la alimentación de muchos países.

Además, si los corales no pueden crecer o desaparecen, numerosos tramos de costa perderán los arrecifes que los protegen de los temporales y quedarán expuestos al impacto del oleaje.

Y, en tercer lugar, si el océano no puede seguir actuando como sumidero de CO2, el calentamiento global se acelerará y sus efectos sobre todo el planeta se multiplicarán, apunta Riebesell.

"Deberíamos empezar a pensar todos en lo que llamamos ‘el otro problema del CO2’. A la mayoría de nosotros nos preocupa el calentamiento global, el cambio climático, pero pocas personas son conscientes de los cambios que el CO2 está provocando en el océano", sentencia este investigador alemán.