La consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias ha intensificado los controles en puertos, mercados, comercios, establecimientos turísticos, y operadores de frutas y hortalizas para frenar la entrada ilegal de estas producciones en el Archipiélago. Fruto de estas inspecciones, técnicos del Departamento se incautaron de un total de 316 kilos de piña tropical importada en un establecimiento en el sur de Tenerife, que también vende al por mayor a otros comercios. La introducción en las islas de esta fruta está prohibida por la legislación vigente que fija las normas fitosanitarias relativas a la circulación de vegetales en Canarias.

Tras un aviso que alertaba de la entrada ilegal de esta fruta en las islas, inspectores del Servicio de Sanidad Vegetal de la Dirección General de Agricultura se trasladaron a tres establecimientos, entre ellos un punto de venta situado en el municipio de Adeje, en el que localizaron 25 cajas con estas frutas, que, según sus características, podrían proceder de Centroamérica. Pese a que la factura de compra al importador se indica que las piñas son de origen canario, las cajas en las que transportaba no contenían etiqueta identificativa sobre su procedencia.

La mercancía, quedó retenida y precintada en una cámara frigorífica y se procedió a iniciar la instrucción de un expediente contra el importador responsable de la introducción de dicho cultivo, que tendrá que demostrar el origen de estas producciones. Si los técnicos verifican que no proceden del Archipiélago éste se enfrenta a una sanción económica.

La consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas realizó el año pasado unas 40 actuaciones de inspección en colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad estatales y regionales. En relación al cultivo de piña se levantaron tres actas de inmovilización por un peso aproximado de 1.000 kilos.

Además de reforzar los controles en materia de inspección vegetal, el departamento ha solicitado al Ejecutivo canario que autorice el incremento del número de inspectores que desarrollan estos trabajos, como ha ocurrido con el personal de inspección de la dirección general de Pesca, al tratarse de un sector estratégico para evitar que entren en las islas de forma fraudulenta producciones que puedan portar enfermedades que afecten a las locales, dado el carácter sensible del Archipiélago en este aspecto y que, al mismo tiempo, compiten con el producto canario.

 

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