Cerca de mil Sin Tierra de Brasil ocupan el Ministerio de Agricultura

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   "Vinimos a defender una agricultura que garantice nuestra soberanía alimenticia y consideramos que para ello el primer paso es la reforma agraria, con una amplia democratización de las tierras", afirmó Kelli Mafort, una de las dirigentes del MST, citada en un comunicado del Movimiento.

    La líder campesina agregó que la movilización tiene por objetivo "presionar al Gobierno para que la reforma agraria sea, finalmente, considerada prioritaria".

    Los ocupantes del Ministerio también exigen el acceso al crédito, a la asistencia técnica para sus cultivos y al programa del Gobierno que adquiere alimentos entre pequeños productores para distribuirlos en las escuelas públicas.

    Los ocupantes, en su mayoría mujeres, son militantes de organizaciones como Vía Campesina y Movimiento Campesino Popular, ambos vinculados al MST.

    El Movimiento, una de las mayores organizaciones populares de Brasil y que dice representar a millones de campesinos brasileños que carecen de tierra, habitualmente ocupa haciendas improductivas para presionar avances en la reforma agraria.

    Según el MST, la ocupación del Ministerio forma parte de la Jornada Nacional de Luchas de las Mujeres Campesinas, una movilización puesta en marcha el mes pasado y protagonizada por cientos de militantes de organizaciones campesinas que ocuparon un terreno vecino al Instituto Nacional de Reforma Agraria en el que montaron un campamento.

    El campamento de los militantes fue bautizado ayer como "Hugo Chávez" en homenaje al fallecido presidente de Venezuela, que en varias visitas a Brasil tuvo contactos con los dirigentes del MST y siempre dijo defender las peticiones de los Sin Tierra brasileños.

    Según Mafort, las campesinas decidieron movilizarse para denunciar el modelo de desarrollo impulsado por el Gobierno y los grandes agricultores, que, en su opinión, perpetúa el latifundio, explota el trabajo esclavo, expulsa al trabajador del campo y no produce alimentos para la población brasileña.
 
    "Las mujeres son las primeras en sufrir las consecuencias de ese modelo: falta de trabajo y exposición constante a agrotóxicos y venenos. Se trata de una forma de violencia contra la mujer campesina", según la dirigente.