Cien imputados en varias comunidades al dopar con BST a sus vacas para producir más leche

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    La operación realizada por los agentes lucenses, y que recoge Xose Carreira en  www.lavozdegalicia.es, fue bautizada como Brucela. Según señalaron abogados que participan en el proceso, todo el sumario será desviado, casi con toda seguridad, a la Audiencia Nacional, toda vez que los hechos fueron cometidos en diversas comunidades, entre ellas Galicia, a la cual pertenece el mayor número de imputados.

Una trama que se extiende por varias comunidades autónomas

   Solo de la provincia de Lugo, el número de personas que fueron involucradas en la presunta trama se aproxima a las sesenta. Las demás se reparten entre A Coruña, Santander, Asturias, Lérida y otras provincias españolas con una importante industria ganadera. A muchos de los imputados se les atribuye, entre otros, delitos contra la salud pública e, incluso, maltrato animal. El comportamiento de alguno de los acusados podría haber constituido un cohecho.

    Entre los imputados se encuentra un alto funcionario del Servicio de Vigilancia Aduanera que estaba adscrito al aeropuerto de Barcelona El Prat. Los abogados consultados ayer no tenían constancia de que hubiese involucrados en situación de prisión provisional, aunque la jueza adoptó la decisión de retirarle el pasaporte a alguno de ellos.

La BST da más leche pero reduce la vida del animal

    Un veterinario lucense explicó que también se le llamaba hormona de crecimiento bovino. Se produce en la glándula pituitaria del ganado, pero también se consigue de forma sintética en un laboratorio. Se administra a las vacas a través de una inyección. El animal llega a producir en algunos casos casi el doble de leche de lo que sería habitual. «Da mucha más leche, pero en cambio se reduce de forma notoria su tiempo de vida», explicó un veterinario.

   La utilización de la hormona en las explotaciones ganaderas investigadas en esta operación era algo habitual y sistemático. A los ganaderos les interesaba, entre otras razones, porque su precio no era demasiado alto y lo compensaban ampliamente a la hora de la producción de leche. Aunque está permitida en EEUU, su uso está prohibido en la UE porque se considera que puede causar graves problemas de salud en los humanos.

La traían de México

   El producto que se administraba a las vacas supuestamente procedía de los mercados de México. Era un ciudadano de este país quien, supuestamente, lo introducía irregularmente en España.

   Llegaba en pequeños envases que contenían las ampollas con la hormona. La puerta de entrada era el aeropuerto de Barcelona El Prat, donde, al parecer, algunas personas encargadas del control de las mercancías hacían la vista gorda. De hecho, en la lista de imputados hay funcionarios que tuvieron labores de vigilancia en la terminal aeroportuaria catalana.

   Con el producto introducido en España todo era más fácil porque el cabecilla de la trama tenía una red perfectamente distribuida en diversas provincias que recibían diversas partidas de la hormona para, luego, despacharla entre los ganaderos que, en algunas explotaciones, la utilizaban de forma masiva. Muchos de los imputados son pequeños productores, pero también estarían involucradas algunas personas vinculadas con industrias lácteas que supuestamente conocían la operativa y no la pusieron en conocimiento de las autoridades.

   En su momento, la mayor parte de los detenidos de fuera de la provincia de Lugo fueron trasladados a las dependencias de la Guardia Civil. De la gran relevancia de la investigación da idea el hecho de que hay más de una veintena de abogados personados, alguno de los cuales representa a una decena de imputados de la comarca de la Terra Chá, a la que pertenecen un buen número de los investigados en la provincia de Lugo.

   La Audiencia Nacional habrá de decidir si la operación se juzga de forma conjunta o si, por el contrario, se reparte entre las diversas comunidades en las que operaba la trama y a la que pertenecen algunos detenidos.

(Foto: Archivo)