EFE.- El plan ha contado con el asesoramiento legal y jurídico del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, administración que se encargará de hacer el seguimiento y control del plan.

   Los responsables científicos del plan, Joan B. Company y Francisco Sardá, del ICM del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han explicado que este Plan pretende ser un ejemplo para el resto de puertos españoles del Mediterráneo.

   "La gamba roja se encuentra en más lugares, pero su pesca es especialmente importante en la Costa Brava, por lo que tiene sentido inicial la implementación del Plan en esta zona. No se descarta, sin embargo, ampliar el Plan a otras zonas del Mediterráneo" español, han dicho los científicos.

   En Palamós se desembarcan cada año una media de 130 toneladas de gamba, que representa un 50 % del valor económico de todo el desembarco de la cofradía.

   Este producto emblemático dispone, además, de una marca de garantía para su tratamiento especial a bordo, conservación y etiquetado.

   El puerto de Palamós tiene una flota de unas veinte embarcaciones, cuya principal fuente principal de ingresos es la gamba, capturada en los caladeros próximos a los cañones submarinos que se extienden delante de la localidad, a profundidades de entre 400 y 900 metros.

   Sin embargo, una flota sobredimensionada, el incremento en el precio del petróleo, un recurso pesquero cada vez más sobreexplotado, y el descenso progresivo de las tallas en las capturas alertó al sector hace unos años que esta pesquería peligraba.

   "Fue el patrón mayor de la Cofradía de Palamós, Francisco Benaiges, quien previó futuras dificultades y promovió un proceso de gestión y acuerdos en pro de la sostenibilidad de esta importante pesquería", recuerdan los científicos, y por ello se puso en contacto con el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.

   El Plan, fruto del trabajo de 20 años, "va más allá de las normativas pesqueras generales, porque la pesca se regula por dos grandes normativas referentes a las redes y a las embarcaciones", ha explicado Juan B. Company.

   Según el científico, en algunos casos, estas normas no son suficientes para evitar la sobreexplotación.

   Francisco Sardá ha informado de que el Plan regula la limitación de la actividad pesquera, autorizando sólo unos determinados buques, estableciendo unas profundidades restringidas y una limitación en el número de lanzamientos de las redes.

   También se establecen unas vedas móviles en los caladeros ajustadas a los períodos de reproducción de la gamba, un tipo específico de red para dejar escapar a los ejemplares juveniles y medidas para ajustar la capacidad de la flota, como impedir que los actuales motores se modifiquen para aumentar la potencia o que las nuevas embarcaciones sobrepasen los 500 caballos.

   El Plan se ha desarrollado en el marco de un proyecto de la Unión Europea que tenía también como finalidad una aproximación socio-pesquera que cubriera los huecos de contacto existentes entre pescadores y científicos.

   En el proyecto también ha colaborado la Universidad de Girona, en el análisis del componente social y humano del Plan de Gestión.

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