Comienza la matanza de unos 10.000 caballos salvajes en el norte de Australia

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    El Consejo Central de Tierras quiere sacrificar a unos diez mil equinos porque éstos, que al igual que los burros y los camellos fueron llevados a Australia por los primeros colonos, se han multiplicado sin control y destruyen el medio ambiente.

    Los caballos "están muriendo por miles debido a la falta de alimentos y agua. La destrucción de las fuentes de agua en particular tiene un profundo efecto en los animales nativos", comentó a principios de mes el director del consejo, David Ross.

    La zona en la que merodean estos animales salvajes es desértica y de difícil acceso, es decir sin carreteras asfaltadas e incluso sin caminos delineados, a lo que se suma la falta de infraestructura para encerrar temporalmente a los caballos.

    El matadero más cercano se encuentra a unos 1.500 kilómetros de distancia, agregó Ross al subrayar que tampoco existe "un mercado viable para los caballos" por lo que la matanza desde cuatro helicópteros parece ser una solución humanitaria para evitar que éstos mueran de hambre y proteger el ambiente.

    "Nadie quiere ver sufrir (a los caballos), especialmente los dueños tradicionales de la tierra que aman a los caballos, pero ellos son conscientes de las consecuencias derivadas de un descontrol de su población", señaló Ross.

    Pero la Sociedad de Caballos Waler de Australia advirtió de que la matanza aérea no es "humanitaria" porque provoca una muerte lenta a los caballos que solamente son heridos y al dejar a la intemperie los cadáveres, promueve el aumento de perros y gatos salvajes, también nocivos para el ganado y las especies nativas.

    Asimismo, consideran que los caballos son parte del patrimonio australiano porque los waler descienden de los primeros ejemplares llevados a la isla-continente por los primeros colonos y tuvieron un papel importante en la exploración, supervivencia y desarrollo del país y en particular.

    Los ejemplares walers de la estación de Tempe Down, son considerados como descendientes de los caballos originarios criados en Australia y son reconocidos mundialmente por sus cualidades ecuestres, según la organización de defensa de los equinos.