Congeladores se llenan de cochinillos para la campaña navideña más incierta

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   González ha indicado que la demanda está ahora "muy paralizada", igual que ocurre con otras carnes típicas de estas fechas festivas, y el consumo, previsiblemente, "no será muy bueno" en Navidad, aunque al menos cree que "no disminuirá más de lo que ya está".

    Según el ganadero porcino Jaume Bernís (de la organización agraria COAG), ha aumentado mucho el número de productores que envían a mataderos a los lechones de 5 o 6 kilos para que no entren en fase de engorde, cuando los piensos son un 25 o 30 % más caros respecto al año anterior, y ya entonces los precios eran muy altos.

    Se trata de lograr "un ingreso rápido", ha detallado Bernís, quien reconoce las "incertidumbres" para la campaña de Navidad en un sector que se está "salvando por la exportación".

    El responsable de ganadería de UPA, Román Santalla, ha coincidido en que el productor intenta "sacarse" de encima todos los lechones que puede en su intento de lograr una mínima rentabilidad -aprovechando el repunte de demanda en Navidad- y liquidez, en un momento en el que suben sus gastos permanentes y muchas granjas deben afrontar las adaptaciones por el bienestar animal.

    Fuentes de un matadero segoviano adscrito a la Marca de Garantía Cochinillo de Segovia -epicentro del sector productor-, han apuntado que se es un problema para ellos acertar con las previsiones de consumo y poder tener género suficiente y que no les sobre.

    "El año pasado el consumo cayó, pero no tanto como era de esperar" por la crisis; este año "no sabemos que va a pasar, es muy difícil averiguarlo, aunque creemos que bajará la demanda", respecto a la última Navidad, han reconocido.

    Fuentes de una empresa mayorista de Castilla y León, que comercializa 18.000 unidades al año, cree que en la Navidad mantendrán ventas en similares cifras a la campaña pasada o quizás algo a la baja.

    Por su parte, el presidente de la Confederación Española de Detallistas de la Carne (Cedecarne), Joan Estapé i Mir, ha expresado su confianza en que "se despierte un poco" la demanda de productos cárnicos típicos, ahora "bastante adormecida" y afectada por la "crisis del consumo", y pueda repuntar la comercialización.

    Estapé ha recalcado que se venderán pero no en la misma cantidad de un año normal, aunque esperan repetir al menos las cifras de 2011, que ya fue en su opinión "flojo".

    El consumidor se dejará guiar por el precio y optará por los más asequibles, porque "su disponibilidad económica no acompañará", por lo que es previsible que los operadores opten por contener las cotizaciones y evitar que suban, ha reconocido.

    En su opinión, este año "se resentirá más" la venta de productos "sofisticados" que triunfaban en años previos a la crisis como patés y fiambres "especiales" y carnes "diferentes" como la pularda, mientras que habrá una "vuelta a los clásicos de toda la vida".