El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, ha impartido la conferencia inaugural ‘Andalucía ante la amenaza del cambio climático’, en el marco del curso de verano sobre Cambio Climático y Seguridad Alimentaria, organizado por la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, donde ha señalado que la mitigación y la adaptación son en la actualidad la mayor oportunidad de progreso del presente siglo.

En su ponencia, el titular de Medio Ambiente ha realizado un repaso sobre los antecedentes en la lucha contra el calentamiento del planeta en Andalucía, cuáles son las acciones que ha desarrollado desde hace más de 15 años la Junta y en qué momento se encuentran las políticas sobre la cuestión en la región. En este sentido, Fiscal ha hecho hincapié en los contenidos del Anteproyecto de Ley Andaluza de Cambio Climático. Asimismo, dado que el curso se centraba en seguridad alimentaria, también ha profundizado en cómo este fenómeno afecta a la gestión de los recursos hídricos y a la actividad agrícola.

Anteproyecto de Ley de Cambio Climático

Respecto a la futura Ley de Cambio Climático, Fiscal ha explicado que establece mecanismos de integración de las políticas de cambio climático en toda la planificación de competencia de la Junta de Andalucía y de los entes locales, contemplando también instrumentos dirigidos al sector privado. Por tanto, esta Ley fijará así nuevos límites a la contaminación por gases de efecto invernadero y se centrará sobre todo en las denominadas emisiones difusas, hasta ahora reguladas de forma insuficiente al no estar sujetas al Régimen Europeo del Comercio de Derechos de Emisión.

Este compromiso se concreta a través de un Presupuesto de Carbono, repartido en presupuestos parciales por áreas estratégicas de mitigación: transporte, agricultura, residuos, edificación y vivienda y emisiones industriales difusas. Para dichas emisiones, el primer hito se fija en 2020, con un objetivo básico de no rebasar el nivel registrado en 2005 de 4,13 toneladas equivalentes de CO2 por habitante y año. “ Tened en cuenta  que dentro del Estado español, somos la primera comunidad autónoma que asume un compromiso responsable a futuro para contener las emisiones difusas de gases de efecto invernadero y favorecer la transición”, ha apuntado.

Por otra parte, el otro gran punto fundamental de esta ley será la adaptación al cambio climático, que también se abordará de manera coordinada. Fundamentalmente mediante la observación sistemática de los efectos del cambio climático y para la predicción de escenarios futuros, como instrumentos al servicio de la toma de decisiones en las labores de planificación.

Planes Hidrológicos adaptados al fenómeno

El Programa de Adaptación incorpora doce áreas temáticas en las que trabajar, entre las que se encuentran la agricultura, las inundaciones, la sequía y otras asuntos vinculados a la gestión del agua. Sobre esta cuestión, el consejero ha recordado que en la comunidad autónoma se concentra la gestión de tres cuencas: las Cuencas Mediterránea Andaluzas, el Tinto-Odiel-Piedras y el Guadalete-Barbate, cuencas marcadas por su irregularidad.

Según el responsable de Medio Ambiente, “esta irregularidad, que  se manifiesta en la pluviometría, supone un déficit de agua en determinadas zonas de Andalucía, que nos obliga a combinar diferentes fuentes de recursos para atender la demandas de la población: aguas superficiales embalsadas, masas de agua subterránea, aguas regeneradas, aguas desaladas y transferencia de recursos de otras cuencas”.

En este sentido, el consejero ha apuntado que los planes hidrológicos, en el contexto del calentamiento global e integrando toda la acción desarrollada en la región en esta materia, tendrán en la nueva Ley de Cambio Climático consideración de Planes con Incidencia en el Cambio Climático.

“Incluirán necesariamente un análisis de la vulnerabilidad al fenómeno de la materia objeto de planificación y su ámbito territorial, desde la perspectiva ambiental, económica y social, y de los impactos previsibles”, ha profundizado.

Mitigación de las emisiones procedentes de la agricultura

En relación a cómo el calentamiento de la tierra afecta a la agricultura y al sector agroalimentario, el titular de Medio Ambiente se ha detenido en las medidas desarrolladas, en el marco del Programa de Adaptación, de forma coordinada con la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo rural. Acciones para fomentar el ahorro energético y las energías renovables en la industria agroalimentaria, actuaciones para la forestación de tierras agrarias, la mejora del conocimiento sobre las emisiones y captaciones de gases de efecto invernadero asociados a la agricultura o la formación de agricultores para el fomento de la aplicación de buenas prácticas.

También se ha referido a la futura Ley de Agricultura y Ganadería y la Estrategia de Gestión Restos Vegetales. Sobre la primera, ha señalado que sitúa el fenómeno como uno de los grandes retos a los que debe hacer frente el sector, debiendo contribuir a la eliminación o mitigación de sus efectos, mediante la reducción de emisiones y la asunción de su papel de sumidero de carbono a través de diferentes estrategias y técnicas.

“Será la primera ley agraria autonómica que dé una posición destacada a las personas, poniendo a quien se dedica a la agricultura en el centro del texto, reflejando sus derechos y deberes y reivindicando su papel en la sociedad”, ha apostillado.

En relación a la Estrategia ha destacado que el documento, además de ser un completo estudio del estado de la cuestión (en la que se contemplan los tipos de cultivos por comarcas y cómo se gestionan estos restos vegetales hasta ahora), constituirá una hoja de ruta para avanzar hacía un tratamiento homogéneo de estos restos.

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