Cumbre sobre la gestión eficiente de los residuos de envases.

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La vía que se diseñe para dar solución a este asunto tendrá gran trascendencia y pudiera suponer consecuencias imprevisibles, si hay una toma de decisiones equivocadas, sesgadas y dirigidas por intereses privados.

La Ley de Envases y Residuos de Envases LERE del año 97 contemplaba la figura de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno SDDR como la normal para la gestión de este tipo de residuos. A la vez, contemplaba la posibilidad de que unos sistemas integrados de gestión SIG, que cumplieran determinados requisitos, permitieran sustituir la norma inicial.

En relación a la gestión de los residuos de envases de origen doméstico, desde el principio, en España, se optó por el modelo de los sistemas integrados de gestión. Desde entonces este modelo ha venido funcionando con éxito, consiguiendo recuperar el retraso inicial y haciendo posible que España alcanzase los objetivos ambientales fijados por la UE para 2001 y 2008. Este hecho se ha combinado con otros como es la gestión de los residuos de envases de origen comercial e industrial, que no eran objeto de la Ley anterior. Estos residuos son más del 50% del total de los residuos de envases generados, más de 4 millones de toneladas, frente a casi 8 millones del total. La falta de un control exhaustivo de los mismos hace que muchas veces se confunda la realidad de cada fracción. Por ello uno de los elementos indispensables de futuro es una buena gestión concertada de los datos estadísticos.

Sin embargo, periódicamente ha ido reapareciendo, promovida por unos o por otros, la idea de resucitar la implementación de un SDDR, esta vez en el ámbito de los envases de bebidas. En principio, este sistema se postulaba históricamente como un elemento básico en favor de la reutilización. Sin embargo, al no compadecerse bien los resultados existentes con esta tesis, últimamente se abona la idea de que el objetivo de este sistema es mejorar asintóticamente los niveles de reciclaje. Todo ello referido a poco más de 300.000 toneladas frente a los 8 millones de toneladas de residuos de envases generados anualmente en nuestro país.

Frente a esta propuesta se encuentra la realidad consolidada de los SIG. La cuestión ahora es cuál es el espacio de mejora que disponen y cuál es la evolución deseable.

Por todo ello, el ISR organizará el próximo 21 de septiembre una Cumbre sobre la Gestión Eficiente de los Residuos de Envases, atendiendo a los aspectos ambientales, económicos, sociales y culturales. Se pretende convocar a esta Cumbre a todos los actores interesados en la gestión sostenible de los envases usados y residuos de envases con el objetivo de dar una respuesta rigurosa desde una perspectiva ambiental, económica, social y cultural.

  • ¿Cuál es el punto de partida real concerniente al reciclado de los residuos de envases en España?
  • ¿Existe margen de mejora en el modelo actual para optimizar resultados?
  • ¿Cuáles son los límites para el futuro en relación con la prevención, la reutilización y el reciclado de los residuos de envases?
  • ¿Cuál es el resultado de un análisis coste-beneficio?
  • ¿Cuál es el resultado de un análisis desde un concepto de ciclo de vida?
  • ¿Cuál es el balance en relación con las emisiones de CO2?
  • ¿Existe proporcionalidad entre los efectos pretendidos y el coste ocasionado?
  • ¿Cómo afectarían cualquiera de las soluciones de futuro a la economía en general y al pequeño comercio?
  • ¿Cómo se compatibiliza un marco de crisis económica aguda con otro de excelencia ambiental?
  • ¿Qué coste de inversión se requeriría para implantar un SDDR como el que se postula?
  • ¿Cuáles son los costes de operación del SDDR?
  • ¿Cuál es el objetivo ambiental pretendido por el SDDR?
  • ¿Cuántas toneladas estarían implicadas en el SDDR?
  • ¿El SDDR es compatible con los actuales sistemas de gestión?

Todas estas preguntas, que no tienen un carácter exhaustivo, requieren del debate a partir de la puesta en común del conocimiento existente en los participantes de la Cumbre. Esta puesta en común del conocimiento, dará lugar, al combinarse y multiplicar sus efectos, a un nuevo conocimiento que permita una evaluación indispensable para la toma de decisiones que se pondrá en manos de la sociedad española.