Daños en cultivos y en ganadería por expulsión de ceniza de volcán Tungurahua

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EFE.- Extensas zonas de cultivos y ganadería se han visto afectadas por la constante emisión de ceniza del volcán Tungurahua, en el centro de los Andes ecuatorianos, que se reactivó la semana pasada y que hoy mantiene una actividad "moderada a alta".

El Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional, que vigila el comportamiento del coloso, dijo que el volcán sigue expulsando ceniza y sacude las inmediaciones con esporádicas explosiones.

Las zonas de Choglontus, Manzano, Chacauco, Bilbao, Cusúa, Guadalupe, Patate, Pelileo, Pillate, Cevallos y Cotaló han registrado la caída de ceniza, así como las ciudades de Ambato y Riobamba, situadas a unos 30 kilómetros al oeste y suroeste del volcán, respectivamente.

Todo el sector aledaño al coloso ha visto la caída de ceniza desde el pasado jueves, cuando se reactivó tras cuatro meses de relativa calma.

Sin embargo, en la zona de la ciudad turística de Baños de Agua Santa, situada al pie mismo del volcán, la caída de ceniza ha sido mínima, según señaló a Efe su alcalde, Hugo Pineda.

Y es que ese fenómeno depende de los vientos, los que son predominantes hacia el sector oeste y sur del volcán, por lo que Baños, en el norte, no se ha visto mayormente afectado.

Pineda recordó que, según datos de los científicos que vigilan al Tungurahua, la montaña arroja entre 1.000 y 6.000 toneladas métricas de ceniza al día, lo que ha generado problemas en zonas agropecuarias cercanas.

"Se podría perder la producción" en esas zonas si las lluvias "no son lo bastante buenas para limpiar" la ceniza que se ha depositado en los cultivos y que quema las plantas, apuntó Pineda.

Reiteró que "la situación es normal acá en Baños, al igual que la actividad turística", aunque ello no supone descuidar la vigilancia y los planes de contingencia elaborados para la zona.

"Tenemos albergues listos y planes de contingencia", en caso de que la actividad del volcán se torne peligrosa, agregó el alcalde.

Advirtió además que "la gente ya conoce" lo que debe hacer en caso de peligro, a casi doce años del inicio del proceso eruptivo del Tungurahua.

"Los baneños hemos aprendido a convivir con el volcán", gracias también a la permanente información ofrecida por el IG, apostilló Pineda.

El Instituto Geofísico, en su informe de hoy, precisa que en las últimas 24 horas se han registrado once explosiones y un proceso de tremor continuo por la emisión permanente de gas y ceniza, que han formado nubes de hasta 7 kilómetros de altitud, cuya dirección depende del viento.

Ruidos fuertes como bramidos, esporádicas explosiones y la salida de rocas incandescentes desde el cráter caracterizan el actual comportamiento del Tungurahua, según el IG.

Algunas de las explosiones han generado la vibración de ventanales en varios poblados, incluso en el sector de Guadalupe, a unos 15 kilómetros al noroeste, donde el IG tiene un observatorio.

La constante emanación de ceniza también ha llevado a las autoridades ecuatorianas a cambiar las rutas de aeronavegación que pasan por la zona afectada, aunque no las operaciones en los aeropuertos internacionales de Quito y Guayaquil, que concentran el tráfico aéreo nacional.

El Tungurahua, de 5.016 metros de altura, inició su actual proceso eruptivo en 1999 y, desde entonces, ha intercalado periodos de alta actividad y lapsos de relativa calma.

Situado a unos 135 kilómetros al sur de Quito, el Tungurahua es uno del medio centenar de volcanes que se levantan en Ecuador, algunos en actividad, como el Reventador, en las estribaciones andinas que desembocan en la Amazonía.