Darle hilo a la milocha

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   Entramos en el mes en el que celebraremos el Día Mundial del Agua de la peor manera posible. Almendro, cereal,… son sólo dos de los cultivos que, ahora mismo, están sufriendo los efectos de la ausencia de precipitaciones. Las producciones de esta campaña se verán reducidas y, con ellas, descenderán las posibilidades de obtener beneficios en la agricultura. Si no llueve en abundancia, en un corto periodo de tiempo y bien, no torrencialmente, muchos árboles morirán, se secarán y las pérdidas serán aún mayores. Una vez más, el fantasma de la sequía se cierne sobre nuestras cabezas. ¡Estamos desesperados!

  E fectivamente, hay otras provincias de la Comunidad que están notando la escasez de lluvias. Así, al menos, lo han defendido las organizaciones agrarias que representan a los productores valencianos y todo, por no querer cedernos ni una sola gota. La provincia de Alicante embalsa ahora 219 hm3, mientras que Valencia acumula 783 hm3, es decir, un 72% más, porcentaje que incluye gran cantidad que se desperdicia en el mar, todo sea dicho de paso. En cualquier caso, nos tienen acostumbrados a sus muestras de generosidad. Llevan 400 años con lo mismo y no se cansan.

   Así, los productores de la Ribera son unos afortunados en cuanto al tema hídrico. Los alicantinos no contamos ni con un tercio del agua que ellos utilizan. El riego a manta lo tienen generalizado, mientras que aquí hemos invertido sin parar para implantar la irrigación automática y no desperdiciar ni una sola gota. Como Luisa Pastor, presidenta de la Diputación, ha defendido reiteradamente: ¡Nos merecemos el agua más que nadie! Mientras seguimos sin recibirla, vemos como litros y litros se esparcen por las tierras valencianas para alimentar sus cítricos y caquis, principalmente. De todas maneras, no queremos quitarles este gran privilegio.

    Nosotros sólo pretendemos contar con el líquido elemento en cantidad suficiente y a un precio que podamos pagar. Por supuesto, no nos conformaremos con lo malo, ni con los restos porque apenan los cultivos. Por ello, continuaremos pidiendo la toma de Cortes de Payás hasta la saciedad. Sin embargo, cuando dispongan de poca cantidad, nos conformaremos con el agua lixiviada que llegue de Azud de la Marquesa.

    Numerosos estudios avalan que la toma de Cortes del Trasvase Júcar-Vinalopó es de vital importancia para estructurar una solución al problema hídrico de nuestro territorio y frenar la sobreexplotación de los acuíferos e, incluso, sellar pozos que se encuentran en una situación límite en el Alto Vinalopó. Informes hay para todos los gustos. También hemos repasado constantemente los que especifican que el coste del agua se dispara con la segunda toma.

    Estudios, informes, compendios,… Siempre andamos con lo mismo para tratar de defender lo que es una evidencia. No hay que enredar tanto la milocha, pero sí darle hilo para que vuele. A los productores nos gustan las cosas sencillas, el lenguaje vacío nos suena a manipulación. De nuevo lo digo a ver si de tanto repetirlo, se pelea más. Alicante necesita agua en cantidad, calidad y a buen precio, pero siempre nos bloquean el despegue.

    Desde el Ebro, el Júcar o el Tajo nadie quiere darnos agua. Sienten los ríos como si fueran de su propiedad y falta que velen por el interés general. Quizás también sea necesario que vuelvan a subirse al carro de la defensa de los trasvases quienes siempre han sido sus grandes valedores. Todo el mundo lo sabe. Nuestro clima es el que permite la gran diversidad hortícola y frutícola que tenemos. Es nuestro territorio el que está aportando gran cantidad de dinero en las exportaciones, pero el Trasvase Júcar-Vinalopó que necesitamos, sigue sin llegar. Esta obra representa la muestra de la inoperancia y falta de efectividad de quienes han gobernado este país. El tiempo les ha quitado la razón. Ha quedado demostrado que la ex querida ministra Cristina Narbona cometió un error muy grave que hoy continúa pesando. La decisión, a pesar de todos los pesares, se adoptó de manera unilateral y con la oposición de todos los agentes afectados. ¡Mentirosos! Dijeron que en 2008 recibiríamos el agua y en 2014 continuamos sin soluciones. Hay más sombras que impregnan a esta infraestructura, no sólo las del pasado. El embalse de San Diego sigue roto y se desconoce la fecha en la que culminará su reparación. ¿Acaso es una excusa para no actuar, para no tomar decisiones? Nosotros, los agricultores, no tenemos tiempo. ¡Necesitamos el agua YA!