Denuncian que el Magrama da todo el fondo a la apicultura al proyecto de la industria plagicida

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       En concreto, el Magrama ha otorgado el 100% de los fondos la gestión de los programas de investigación aplicada en apicultura al “macroproyecto apícola” promovido por el INIA, “Evaluación holística de factores de riesgos en abejas melíferas y polinizadores silvestres. Situación en España”,  en el que participa "activa y formalmente el lobby de la industria de plaguicidas, Bayer y Syngenta, empresas que tienen interpuesta una demanda contra la Comisión Europea por la prohibición parcial durante dos años de tres de sus plaguicidas más nocivos para las abejas y otros polinizadore".

      Para la organizació agraria, esta decisión "unilateral imposibilita la participación activa del propio sector en el diseño, elaboración y desarrollo del proyecto, en el aporte de muestras, en el debate y análisis de los resultados parciales que se vayan obteniendo y en el conocimiento directo de los resultados finales".

Sospecha de falta de "independencia" en los resultados finales

      En este sentido, Ángel Díaz, responsable del sector apícola de COAG, señala  que “nos encontramos ante un retroceso inaceptable, que deja a los productores apícolas y a sus representantes al margen”, a la vez que subraya que “mientras que la industria de los plaguicidas, Bayer y Syngenta, a título de empresas colaboradoras, están participando de forma activa en este proyecto de investigación".

     Es más, se destaca el hecho de que "que estas empresas se encarguen de los estudios de campo en cultivo de girasol nos induce a pensar en la posible falta de independencia y objetividad en los resultados finales, máxime cuando el proyecto en cuestión “pretende determinar, entre otros parámetros de riesgos para las abejas, la exposición a plaguicidas y efectos en el sistema neurológico, inmune y reproductivo y exposición a neonicotinoides en cera y polen”. 

       Por último, COAG siempre ha apostado por mantener y ejecutar al 100% los fondos destinados a la línea F para dar continuidad y estabilidad a los equipos de investigación que están mejor preparados en nuestro país, "siempre y cuando trabajen en estrecha colaboración con el sector apícola".