Después de la cosecha

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Honorato Meneses / Presidente de Asaja Planecia

Cuando las cosechadoras dan por concluida su labor en la provincia, ya se pueden avanzar los datos prácticamente definitivos de campaña y con los que se puede decir que se han cumplido las expectativas que se manejaban.

Unos datos que hablan de 1,26 millones de toneladas en la provincia, con rendimientos medios de más de cuatro mil kilos por hectárea, lo que la convertiría en una de las mejores cosechas de los últimos años.

Eso sí, para llegar al final de la campaña los agricultores han sufrido lo suyo. Primero, porque se sembró en seco y las plantas acusaron la falta de agua en momentos vitales de su crecimiento. Vinieron luego las lluvias que dieron la vuelta al pesimismo y al aspecto del campo, aunque más tarde, convertidas en pedrisco, ensombrecieron de nuevo el panorama principalmente en la comarca de Boedo Ojeda.

Por todo esto somos optimistas, pero al optimismo hay que restarle las pérdidas causadas por el granizo cuando ya estaba avanzado el verano. Y por supuesto, hay que tener en cuenta que los costes de producción han sido muy altos a lo largo del año a causa del incremento del precio del gasóleo, los fertilizantes y los fitosanitarios.

Hemos llegado a finales de agosto y ahora hay que “cerrar” una campaña tardía, un proceso que no acaba hasta que el cereal se ha vendido. Un año puede ser bueno en producciones, pero tienen que acompañar los precios y aquí, en casa, poco tenemos que decir los agricultores, porque como bien es sabido, son referencias que se marcan en los mercados internacionales.

Es cierto que después de un largo periodo de bajadas, repuntan los precios en el mercado interior, quizás porque los grandes productores mundiales manejan bajas previsiones de cosecha. Por eso ya no se cumple aquello de que a más cosecha menos precio, y viceversa, dado que ahora estamos inmersos en un mercado globalizado.

A pesar de las buenas cifras de producción de cereal en España, seguimos siendo deficitarios y por tanto, dependemos del mercado exterior. Necesitamos que esas cifras se traduzcan en liquidez para compensar la catástrofe de la pasada campaña a causa de la sequía.

Precisamente las circunstancias meteorológicas que se han producido en estas dos últimas campañas -sequía y pedrisco- confirman la importancia de contar con un seguro agrario, una herramienta imprescindible en la explotación que debe ser asumida como un coste fijo y confiarla a los expertos. El sistema de seguros en España es bueno, pero desde ASAJA seguimos trabajando en aquellos aspectos susceptibles de mejorar, como algunas coberturas y rendimientos en determinadas comarcas y producciones.

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