Los Gobiernos de Estados Unidos y México firman este martes en San Diego (California) un acuerdo histórico sobre el uso conjunto del cauce del río Colorado. El nuevo concierto faculta a las Agencias del Agua de California, Nevada y Arizona para comprar unos 123.350.000 metros cúbicos de la cuenca del río perteneciente a su vecino del Sur por unos 10 millones dólares que las autoridades mexicanas destinarán a la reconstrucción de sus infraestructuras hidráulicas dañadas tras el terremoto de 2010. A cambio, México también podrá disponer de parte del agua embalsada en el lago Mead, entre Arizona y Nevada, en caso de sequía.

"El río Colorado es vital para muchas comunidades locales, desde las cimas del Parque Nacional de las Montañas Rocosas hasta la boca del mar de Cortez. Su caudal abastece de agua a millones de americanos, de riego a nuestras granjas y de suministro eléctrico a muchas ciudades", declaró el secretario de Interior estadounidense, Ken Salazar, durante la firma del acuerdo. “El Departamento de Interior reconoce los retos a los que se enfrenta el río Colorado y este acuerdo bilateral demuestra nuestro compromiso común de cooperación y colaboración para proteger y promover su futuro".

La firma del nuevo pacto supone una reforma de un tratado bilateral que databa de 1944 y que se consideraba poco menos que sagrado entre México y los territorios del sur de Estados Unidos por los que circula el río Colorado. La sequía que golpeó a la zona entre 2000 y 2007 obligó a ambos Gobiernos a revisar el contenido del acuerdo. El terremoto de 7,2 grados que en 2010 sufrió el norte de México -en el que resultaron dañados sus canales y otras infraestructuras hidráulicas- determinó a Salazar, principal promotor de la reforma del tratado, y al Ejecutivo de Felipe Calderón a acelerar las negociaciones.

El Acta 319, como se denomina el acuerdo, tendrá una vigencia de cinco años. Durante este período, 200.000 familias de los Estados de California, Nevada y Arizona tendrán asegurado el abastecimiento de agua, gracias a la adquisición de los 123 hectómetros cúbicos a los que les faculta la revisión del tratado. Por su parte, México podrá disponer de 1,85 kilómetros cúbicos anuales de la cuenca del río Colorado suficientes para proveer de agua a tres millones de hogares, garantizando el suministro a las ciudades más pobladas del noroeste del país. A la Administración mexicana también se le faculta a utilizar parte del cauce del Lago Mead, siempre y cuando su caudal alcance un altura de 350 metros y se haya declarado una situación de sequía.

Se trata de un buen acuerdo para México”, indicó Jeffrey Kightlinger, director general de la Agencia de Agua del Distrito Metropolitano del Sur de California. “Lo normal es que el lago no alcance los niveles máximos estipulados ni que nosotros nos quedemos sin recursos, pero el nuevo tratado nos da las pautas para actuar en caso de que esto ocurra”, puntualizó.

El acuerdo no sólo es importante para asegurar el abastecimiento de la población de ambos lados de la frontera, la cantidad económica que EE UU entregará a México a cambio de poder disponer de parte de la cuenca del río Colorado, permitirá al Gobierno mexicano reconstruir canales e infraestructuras esenciales para revitalizar el cultivo en la región en la que se situó el epicentro del terremoto de 2010 y que sufre, desde entonces, un descenso de la producción agrícola debido a la falta de regadío. “En la actualidad sólo se ha sembrado el 20% del suelo destinado a la alfalfa, el algodón o el maíz”, explicaba a Los Ángeles Times Jorge Zazueta Camacho, un agricultor afectado por los efectos del terremoto de 2010 y presidente de uno de las asociaciones de regantes de la zona.

A la firma del acuerdo asistirán los presidentes de la Comisión Internacional de Aguas Fronterizas de Estados Unidos y México, el presidente de la Oficina de Gestión de Agua y Electricidad estadounidense, los responsables de las Agencias de Agua de California, Arizona y Nevada y el secretario de Interior, Ken Salazar.

Independientemente del Acta 319, el Gobierno de EE UU se ha comprometido a comprar más agua a México para garantizar la existencia de un volumen suficiente en el delta del Colorado, en el golfo de California, que, en los últimos años, ha visto mermada su capacidad debido a la sequía y a la cantidad de su cuenca destinada al consumo humano. Esta decisión ha sido muy bien recibida por los grupos ecologistas.

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