El año agrícola aún puede salvar algunas cosechas si deja de llover en abril

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    "Siendo realista" es una situación "bastante desastrosa", porque aún no se ha podido sembrar el girasol o los garbanzos, se han encharcado cultivos de trigo y hay "bastantes daños irreversibles", añade.

     Otro de los problemas que plantea el experto, especialmente en Andalucía, es la fuerte erosión del suelo de olivar, y que la floración, que se iniciará en breve, coincidirá en muchos casos con un suelo encharcado.

     Más optimista se muestra la decana del Colegio de Agrónomos de Centro y Canarias, María Cruz Díaz, quien "de momento" no se muestra preocupada por el desarrollo del año agrícola, en el que incluso se puede dar cosechas con "muy buen provecho" en algunas plantaciones.

     "Lo verdaderamente peligroso es cuando llueve mucho a finales de abril o mayo", y este año se tenderá a cultivos más tardíos, recalca Díaz.

    A su juicio, vid y olivo no estarán afectados por esta abundancia de lluvia: la viña "encontrará un buen suelo" y los cultivos de aceituna padecerán sólo por los efectos de la erosión.

Un esfuerzp económico para los agricultores


     Coincide en subrayar el importante esfuerzo económico que tendrán que hacer los agricultores en fitosanitarios, sobre todo en fungicidas y herbicidas, porque con tanta agua y humedad, y las temperaturas más templadas de la primavera aumentan las probabilidades de aparición de hongos e insectos.

    En el caso concreto de los cereales, el director de cultivos herbáceos de Cooperativas Agroalimentarias, Antonio Catón, apunta a Efeagro que, aunque aún es difícil cuantificar las hectáreas afectadas por las precipitaciones, están vigilando de cerca las posibles repercusiones del exceso humedad.

     Catón indica que los productores de herbáceos temen que esa abundancia de agua se traduzca en la "aparición de enfermedades fúngicas en un campo muy mojado" y en "el retraso en el cultivo de los cereales de primavera", principalmente de maíz y girasol.

     Si hay un sector perjudicado por las incesantes lluvias del último mes ha sido el hortofrutícola, tal y como ponen de manifiesto desde la Federación Española de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex).

     Su director, José María Pozancos, resalta que las lluvias han sido "nefastas" para los cultivos hortofrutícolas y que el sector está preocupado por su repercusión en las próximas cosechas.

     Pozancos precisa que han supuesto "un desastre" para la fresa, para la que se estima una merma en la producción de hasta el 35 % con respecto al año pasado por estas fechas.

Eclosión de hongos


     El agua puede afectar "muy negativamente" a la fruta de hueso, en la que también podría haber reducciones "muy significativas" de producción, tanto por problemas de cuajado como de inundación de plantaciones, añade.

     En líneas generales, los agricultores de Castilla-León, Aragón, Navarra, Extremadura o Murcia apuntan que las lluvias y los desembalses, unidos a la más que probable eclosión de hongos, recortarán las cosechas y supondrán pérdidas en los mercados.

     No obstante, fuentes del sector aseguran a Efeagro que en el campo aún se confía en que parte de las cosechas puedan salvarse aún si para de llover, aunque las previsiones meteorológicas apuntan a una primavera lluviosa.

     Por el momento, en los campos españoles se han paralizado recolecciones, no se han podido sembrar algunos cultivos, ni aplicar abonos y otros tratamientos, lo que en principio complica la campaña y hace prever fuertes distorsiones en el mercado.