"Hubo un alto acatamiento a la medida de fuerza, que ha sido exitosa y muy positiva. Esperemos que el Gobierno escuche la protesta", dijo a Efe el vicepresidente primero de Federación Agraria Argentina (FAA), Julio Curras.

    Al convocar a la huelga, la FAA, la Sociedad Rural Argentina, las Confederaciones Rurales Argentinas y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria argumentaron que la nueva protesta se debe a la negativa de Cristina Fernández a concederles una audiencia para expresarle allí los reclamos del sector agropecuario.

    En un comunicado, las patronales aseguraron que la huelga fue "contundente" y que "demostró el hartazgo de los productores con las políticas oficiales".

Piden que se les escuche y resuelvan sus problemas


    Asimismo, renovaron el pedido al Gobierno para que "escuche y resuelva los gravísimos problemas que sufre el campo" y advirtieron que, tras la medida de fuerza, se mantendrán "en alerta para evaluar la situación".

    "No alcanza solamente con que ahora nos llamen a una reunión, algo que de momento no pasó. Por más que nos llamaran, necesitamos que realmente se solucionen los problemas de los productores. No hay más margen para que este Gobierno haga oídos sordos del sector agropecuario", afirmó Curras.

    El ministro argentino de Agricultura, Norberto Yahuar, dijo el domingo pasado que la protesta tenía un tono electoralista, de cara a los comicios parlamentario de octubre próximo.

    "Los muchachos se despiertan antes de las elecciones. Son parte de un esquema político de ese grupo de 20 o 30 dirigentes con proyectos personales, porque no contienen a sus estructuras", sostuvo el ministro.

    Las cuatro entidades agrarias mantuvieron en 2008 una dura disputa con el Gobierno de Fernández por los impuestos a las exportaciones de granos, conflicto que incluyó varias huelgas de comercialización y bloqueos de carreteras.

    Las acciones más recientes del campo habían sido en junio de 2012, con una huelga comercial de siete días, y en diciembre pasado, con un cese de comercialización de ganado.

    Esta vez no hubo bloqueos de rutas aunque sí asambleas de productores en distintos puntos del país a la vera de las carreteras.

    "Lo que hemos recogido en las asambleas del todo el país es que, si no hay algún tipo de respuesta en forma rápida, las medidas que debemos tomar de ahora en adelante sean más contundentes", advirtió Curras.

Brecha entre la miseria del productor y el precio de venta


    Entre otras cosas, las entidades agrarias se quejan de la "tremenda" brecha que existe entre la "miseria" que cobra el productor y el precio de venta de los alimentos en los supermercados.

    Esa brecha, precisaron, es del 300 al 1.200 por ciento en productos de primera necesidad como el azúcar, la yerba mate, manzanas, peras, arroz, melocotones, ciruelas, lácteos, carnes en general, verduras, cítricos y harina, entre otros.

    "Se castiga a las dos puntas de la cadena, al productor y al consumidor. En el medio están los formadores de precios. Y el Gobierno debe darse cuenta de que es parte del incremento en los costes porque también es formador de precios a través de los impuestos y de no controlar la inflación", dijo Curras.

    Los dirigentes agrarios culpan además al Gobierno y sus políticas hacia el sector por la desaparición en la última década de 60.000 productores agropecuarios.

    En este contexto, reclaman la normalización del comercio de granos, eliminar los permisos de exportación y disminuir la presión impositiva sobre el campo, entre otras medidas.

    Argentina es uno de los mayores productores y exportadores mundiales de granos y cerrará esta campaña agrícola con una cosecha de 102,6 millones de toneladas, la segunda mayor de su historia, según datos del Ministerio de Agricultura.

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