El expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil pudo amañar obras

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    En concreto, de las llamadas telefónicas intervenidas y de los seguimientos realizados, los agentes de Vigilancia Aduanera sostienen que el propio Fernández Liñares mantuvo comunicación telefónica e incluso llegó a reunirse con uno de los socios de la empresa para darle instrucciones sobre la documentación que había presentado para optar al concurso de obras adjudicadas por la CHMS.

   De hecho, el propio Fernández Liñares puso "sobre aviso" a ese socio de la empresa con respecto a las exigencias que se le iban a plantear por parte de la Confederación en relación con el sistema de "desinfectado de herramientas" que venía utilizando para cortar árboles enfermos".

Dudas iniciales sobre tres contratos de la Confederación

   A cambio, los encargados del caso sospechan que por orden de ese socio de la empresa, se estarían realizando "trabajos de reforestación y limpieza en alguna finca" propiedad del propio Fernández Liñares en las inmediaciones de Castroverde.

   Esta empresa se hizo con adjudicación de dos obras del organismo de cuenca, en las provincias de Lugo y León, por importe de 391.395 euros, en el año 2011.

   Los agentes de Vigilancia Aduanera también sospechan de la legalidad de otros dos contratos de obra adjudicados por la CHMS a la empresa Sanle, de la que es administrador único Manuel Santiso, imputado también en la Operación Pokemon y persona que, según los investigadores, mantiene una "estrecha relación" con el propio Fernández Liñares.

   A raíz de los pinchazos telefónicos autorizados por la jueza a Santiso y al propio Liñares, los investigadores sostienen que al menos uno de esos contratos habría "sido previamente amañado y preconcebido para que le fuera asignado a esa sociedad".

   "No parece normal ni habitual que sea Santiso el que facilite -a la CHMS- los datos de otras empresas, de las que él ya tiene conocimiento, que van a ser invitadas a un concurso público, actuando como intermediario entre éstas y la Administración", precisa Vigilancia Aduanera en uno de los informes que aparecen en el sumario de la causa.

   Por otra parte, en ese mismo informe se pone de manifiesto la existencia de "un nexo de unión entre Manuel Santiso y Francisco Fernández Liñares", que sería Javier Reguera, el "encargado de la empresa Doal en Lugo" -filial del grupo Vendex- y "hombre de confianza", según el sumario, del expresidente de la CHMS.

Tras su cese, siguió interesándose por la contratación

   Asimismo, los investigadores también sospechan que pudo haber un "concierto previo" con otros dos empresarios para la ejecución de unas obras en A Cañiza y en Salceda, dado que el propio Liñares, que mantuvo contacto telefónico e incluso llegó a reunirse con ellos, se mostró "muy interesado en agilizar y dejar resuelto" ese tema antes de dejar el cargo.

   Incluso cuando fue cesado como presidente de la CHMS, subrayan los investigadores en su informe, siguió interesándose por la adjudicación.

   Por otra parte, en una de las líneas de investigación abiertas en el marco de la Operación Pokemon, los investigadores sospechan de un supuesto trato de favor por parte del presidente de la CHMS hacia una empresa forestal con sede en el municipio de O Carballiño (Ourense).

   La citada empresa resultó adjudicataria, cuando Francisco Fernández Liñares era presidente de la CHMS, de "obras de mejora de la capacidad hidráulica de desagüe mediante actuaciones sobre la vegetación del cauce y zona de servidumbre en ríos de la provincia de Ourense y Pontevedra".

   De las conversaciones telefónicas interceptadas y las vigilancias efectuadas entre octubre y diciembre de 2011 y entre marzo y abril de 2012, "se desprende", según los investigadores que "obreros" de esa misma empresa realizaron "trabajos de reforestación, presumiblemente a título gratuito, en fincas propiedad de Liñares, incluyendo la compra" de los eucaliptos que iban a replantar.

   Asimismo, los investigadores acreditaron que el padre y marido de las dos mujeres -madre e hija- que figuran como administradoras de esa empresa, invitaron a comer a Fernández Liñares y a otro funcionario en un restaurante de As Neves (Pontevedra), además de regalarle al presidente de la CHMS "conejos y perdices".