Se ha planteado, en primer lugar, la  perspectiva para estas producciones, que se prevé alta, con una cosecha del orden de los 6,5 millones de toneladas, en línea con la última campaña.

    También se ha planteado la repercusión de las altas temperaturas otoñales en el desarrollo de la campaña, que han ocasionado una mayor concentración de la oferta en momentos determinados y el solapamiento entre variedades, que han influido notablemente en las cotizaciones. Se ha apreciado especialmente un deterioro comercial en clementina, que ha repercutido en esas cotizaciones. La climatología ha influido igualmente en el consumo que ha disminuido por la falta de frío.

     En cuanto a las exportaciones, se ha constatado una buena salida al exterior de los cítricos, principalmente a países terceros. En este contexto, la prohibición de importaciones para las frutas y hortalizas por parte de Rusia, ha potenciado la búsqueda del sector de nuevas alternativas, y se ha apreciado que los cupos de retiradas abiertos en el marco de las medidas excepcionales, han podido compensar la pérdida del mercado ruso.

       A este respecto Fernando Miranda ha recordado la importancia de poder comercializar estas producciones en el marco de las Organizaciones de Productores de frutas y hortalizas, para las que se permite proceder a retiradas y mejoras en la oferta y cotizaciones. También ha destacado el papel de figuras como las Organizaciones Interprofesionales, “que se presentan como un extraordinario instrumento para desarrollar actuaciones de promoción ante situaciones como la caída del consumo que se está produciendo de los cítricos en general”.

 

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