El Mercado Agroalimentario de Avila refleja lo que cobra el agricultor y paga el consumidor

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     Pocas horas después, todos los productores de verduras veían agotar sus existencias, al igual que las castañas, mientras que, desde Langa (Ávila), productores de patatas han acudido al mercado con 19.500 kilos de este producto, que, poco antes del cierre del mercado, había vendido "en torno al ochenta por ciento".

      Organizado por UGT y por el sindicato agrario UPA-COAG, el objetivo de esta iniciativa, que se celebra todos los años el último sábado de noviembre, se centra en llamar la atención del consumidor ante la diferencia de precio que se paga al productor y el que paga el consumidor tras pasar por los intermediarios y las grandes superficies.

     En declaraciones a los medios, el secretario general de UGT en Ávila, Luis Sánchez, ha subrayado la "calidad" de los productos que se ponen a la venta, que pasan por legumbres, lácteos, conservas, aceite o dulces, pero también embutidos o encurtidos.

Deja en evidencia cómo los precios pueden llegar a subidr en un 1.500% desde el origen


     Desde la veintena inicial de productores con los que abrió sus puertas el mercado en su primera edición, el mercado se ha convertido en un "acto reivindicativo", en palabras del secretario de UPA en Ávila, Ignacio Senovilla.

     "Desde hace años, el productor vende muy barato y el consumidor compra muy caro", hasta el punto de incrementarse los precios "entre un ochocientos y el mil por ciento", caso este último de las patatas, que han llegado a registrar un incremento en los establecimientos y grandes cadenas de hasta el "1.500 por cien".

     Este año, además, el mercado se ha realizado tras registrar "uno de los peores años" para los productores, según Senovilla, como consecuencia del veto ruso, que ha provocado un descenso brusco en los precios desde el principio del verano.

     "Los precios han bajado muchísimo, algunos justificados y otros, no", ha reclamado el secretario de UPA en Ávila, quien ha criticado que las grandes cadenas han "aprovechado" esa situación para bajar los precios.

     En este marco, los productores "no han tenido un año muy bueno", aunque el consumidor "no ha notado" el descenso en los precios y ha pagado "hasta setenta céntimos" por un kilo de patatas que al productor le han pagado a "cuatro o cinco céntimos".

     No obstante y con la esperanza de alcanzar los 55.000 euros en ventas del año pasado, el mercado ha visto ofertas como las que llevaban productores de Velayos (Ávila), de siete kilos de legumbres -tres de garbanzos, dos de lentejas, uno de alubia pinta y uno de alubia blanca- por diez euros.

     Miel de Navacepedilla de Corneja (Ávila), más de un centenar de jamones serranos a 6,60 euros el kilo desde Muñana (Ávila), queso curado de oveja artesanal a nueve euros la media pieza desde Bretocino (Zamora) o turrones de La Alberca (Salamanca) se han convertido también en productos demandados por quienes han visitado el mercado.