El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Universidad Politécnica de Valencia han suscrito un convenio para realizar un estudio sobre las principales mieles monoflorales españolas para fomentar su producción, envasado y venta, así como su promoción en el ámbito nacional e internacional.

Este convenio, publicado este jueves 21 junio en el Boletín Oficial del Estado (BOE), apoyará a un sector que genera un valor de 62 millones de euros, según ha recordado el Departamento en un comunicado.

De acuerdo a sus datos, España es el primer país productor de miel, seguido de Rumanía, Hungría y Alemania. Las principales autonomías productoras son Andalucía (21,4 %), la Comunidad Valenciana (19,3 %), Extremadura (15,4 %) y Castilla y León (14 %).

No obstante, esta primavera la producción ha sido más baja de lo acostumbrado por las bajas temperaturas.

Para el estudio, los laboratorios de ambas instituciones realizarán los análisis necesarios para definir los parámetros físico-químicos, organolépticos, isotópicos y de perfiles característicos de las muestras recibidas, que representan las principales mieles monoflorales españolas.

La recogida de muestras de mieles monoflorales y su análisis se realizará conforme a los protocolos aprobados por la Subdirección de Control y de Laboratorios Alimentarios de este Ministerio, con el fin de asegurar el origen y la integridad de las muestras recogidas y la uniformidad en la realización de los análisis.

1 Comentario

  1. La miel mono floral es una rareza que depende de su certificación mediante análisis palinológico (del pólen). La presión es de los envasadores que quieren un reclamo que calaba entre consumidores antes del actual acotado y veracidad del etiquetado. Deberían insistir más sobre la comarca de producción y el paisaje floral más abundante (jaraleda, rebolleda, encinar o brezales) indicando el porcentaje de la especie mayoritaria. La comarca es el arma para luchar contra mieles de importación susceptibles de manipulación, flora desconocida y – sobre todo – para defender el valor social de la cadena de artesanos, cooperativas y ecológicos.
    Por eso hay tarros de kg a 7 € y “dispensadores” de 200 g a 3 €. Si los españoles no llegan al consumidor se etiqueta todo “miel de la ue y terceros países”

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