El plan estatal de integración cooperativa 2015-2020 contará con 506 millones

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    El plan de 2014 tiene entre sus objetivos -recordó el ministro- incrementar un 5 % el volumen de producción agraria bajo fórmula asociativa en España, reducir el número actual de cooperativas, aumentar el número de agricultores integrados en ellas, impulsar grandes industrias de índole asociativa e incrementar volúmenes comercializados y su valor.

Arias Cañete pide que se "agoten" lospresupuestos con proyectos "ambiciosos"


    El futuro plan 2015-2020 tendrá entre sus medidas "estrella" la promoción de la integración de entidades asociativas, por lo que el ministro ha pedido a las cooperativas que utilicen los instrumentos y "agoten" los presupuestos, presentando proyectos "ambiciosos".

    A las comunidades autónomas, Arias reclamó que estén "a la altura de las circunstancias" y que no sigan impulsando modelos "obsoletos, caducos y sin futuro" que quizás sirvan para "tener el control político" de alguna pequeña cooperativa en un territorio, pero que supone "hacer el cateto sin paliativos" en un mercado global.

    El objetivo, precisó el ministro, es que las cooperativas españolas estén "entre las grandes" mundiales. Recordó que dos cooperativas de Países Bajos, tres alemanas o cuatro francesas facturan más que las 4.000 españolas y que no hay ninguna española entre las 25 más grandes de la Unión Europea.

    Asimismo, apuntó a la orientación al mercado, la innovación,la internacionalización y las mejoras en gobernanza y en el modelo societario y de negocio como retos para las cooperativas.

    El presidente emérito de Cajamar, Juan del Águila, ha resaltado la labor del Magrama marcando las líneas estratégicas y coordinando los trabajos con las diferentes administraciones en agricultura.

A más desarrollo cooperativo, más desaroolo de un país


    Ha recordado que en 2009 se creó Cajamar y hace unos días presentaron en su sede de Madrid el nuevo banco de crédito social cooperativo -integrado por 32 cajas rurales de las 52 existentes-, conscientes de los límites morales del mercado financiero y con el objetivo de "propiciar la modernización del sector y dar un salto definitivo que nos homologue a la banca cooperativa europea".

    El director general de Cooperativas Agro-alimentarias, Eduardo Baamonde, ha destacado que la agricultura más desarrollada del mundo está en países donde el modelo cooperativo está más extendido, donde éstas tienen mayor dimensión, son más modernas y diversificadas y donde hoy son verdaderos actores mundiales del sector alimentario.

    Las cooperativas crecen en España pero "no al ritmo que exige el mercado", por lo que aboga por orientarse al exterior y mejorar la gobernanza en estas empresas, que tienen en los agricultores y ganaderos a sus socios fundadores, profesionales que tienen que ponerse "el gorro" de consejeros para tomar decisiones de futuro.

    "Debemos pensar en lo global para defender lo local", agregó Baamonde, quien añadió que estas empresas deben buscar nuevos clientes, más alejados geográficamente, y aprovechar las nuevas leyes españolas de mejora de la cadena de valor alimentaria y de integración cooperativa para fortalecerse.

Las fusiones deben ser para crear cooperativas de primer grado, no de segundo


    Frente a la escasa dimensión de este sector en España, Canadá es el país más cooperativizado del mundo y EEUU también tiene empresas agrícolas de primer nivel, firmas con más de 30.000 millones de facturación, líderes en los mercados donde operan y que optan por alianzas estratégicas internacionales para aprovechar el tirón de la demanda de los países emergentes, dijo Baamonde.

    Y cuando se abordan fusiones, las cooperativas españolas optan por crear cooperativas de segundo grado, lo que les permitiría dar marcha atrás en posteriores momentos, mientras que en norte de Europa prefieren las fusiones propiamente dichas.

    El futuro del sector agroalimentario está en la internacionalización, que debe ser vista como una oportunidad y no como una amenaza para responder al reto de incrementar un 70 % la producción alimentaria mundial en los próximos 30 años, concluyó.