El Plan Infoca recuerda la obligatoriedad de limpiar las parcelas junto a zonas forestales

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   Esta situación ha obligado a las administraciones a adaptar las estrategias de los dispositivos de extinción, y a los residentes a elaborar planes de autoprotección, en cumplimiento de las obligaciones que recoge el Reglamento de Prevención de Incendios en Andalucía.

    La reducción de la densidad y continuidad de la vegetación es una de las tareas más eficaces para disminuir las posibilidades de avance de un incendio en caso de producirse, tanto desde dentro del complejo residencial hacia el exterior como viceversa. Estas actuaciones deben incidir prioritariamente en aquellas zonas con mayor carga de combustible, al tiempo que el plan de autoprotección de las urbanizaciones en zonas de interfase también debe prever la realización de un cortafuego perimetral de protección de la zona habitada.

   Sobre las medidas de protección en zonas de interfaz urbana-forestal, los técnicos de Participación y Prevención Social pertenecientes al dispositivo Infoca imparten charlas informativas a vecinos y comunidades de propietarios para concienciarles sobre la importancia de contar con los obligatorios planes de autoprotección. Además, los técnicos exponen a los participantes en estos encuentros las medidas que deben adoptar en caso de incendio forestal, como avisar al teléfono de emergencia 112, conocer las rutas de evacuación, los puntos de tomas de agua o las áreas seguras en la zona.

Cartografía de zonas de interfase

   La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, junto a la de Justicia e Interior, han desarrollado a través de sus servicios de emergencias, el Plan Infoca y el 112, un trabajo de identificación exhaustivo de las zonas de interfaz urbano forestal existentes en la actualidad en Andalucía.

   Este trabajo de identificación de las áreas de interfase ha permitido actualizar y mejorar los registros existentes hasta la fecha sobre urbanizaciones anejas a zonas forestales. En este análisis se han estudiado las características físicas de cada lugar y las condiciones meteorológicas, así como su índice de riesgo histórico, teniendo en cuenta la frecuencia de los incendios que allí se producen y sus causas. También se ha estudiado su vulnerabilidad, las personas, bienes y medio ambiente que se podrían ver afectados, y la complejidad de las vías de acceso y evacuación.