En estos momentos, en los que tras las prolongadas tormentas se generaliza la cosecha en la Comunidad Autónoma, ASAJA ha exigido que los agricultores de Castilla y León se beneficien de la tendencia alcista de los precios del cereal, tal como marcan los mercados internacionales. El sector cerealista está harto de seguir cobrando poco y recuerda que en Francia, referente máximo en producción y exportación de cereal en la Unión Europea, país en el que se estima una reducción de alrededor del 7 por ciento de la cosecha, en el último mes y medio los precios han subido alrededor de un 18 por ciento.

De hecho, en los mercados de futuro galos se apunta que para septiembre se pagará el trigo por encima de 190 euros por tonelada. En general, las perspectivas internacionales de producción de cereal han mermado y los mercados se están preparando para una reducción en las reservas.

ASAJA critica que los intermediarios estén tratando de aprovecharse de un sector agrario muy debilitado tras la sequía de 2017

Sin embargo y contra toda lógica, en España y en Castilla y León se está propagando por parte de los almacenistas un pesimismo infundado en torno a los precios. “Nos quieren convencer de que las cotizaciones se determinarán por las previsiones de cosecha de aquí, como en los viejos tiempos. Pero ahora son los mercados internacionales los que marcan los precios, como bien comprobamos el año pasado, cuando una cosecha catastrófica no impidió que se pagara bajo el cereal”, denuncia ASAJA.

La organización profesional agraria califica de “movimientos interesados” los promovidos desde los intermediarios para tirar a la baja los precios del sector cerealista. “El objetivo no es otro que aprovisionarse de todas las toneladas posibles a bajo precio y, una vez obren en su poder, permitir que suban los precios y se ajusten a los valores reales, los internacionales, quedándose los almacenistas con todo el beneficio”, señala la OPA.

ASAJA critica que los intermediarios estén tratando de aprovecharse de un sector agrario y de un sector cerealista muy debilitado tras la sequía de 2017, y que ha tenido que afrontar los insumos de la campaña actual con muchas dificultades, por lo que necesita vender para recuperarse económicamente. “Es ruin poner a los agricultores entre la espada y la pared, ofreciéndoles precios indignos que apenas les permitirán subsanar las deudas pasadas, con lo que tendrían que afrontar la siguiente campaña de nuevo con muchas dificultades”, lamenta la organización agraria.

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