El sector de las industrias de la carne, optimista ante la recuperación económica

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       PREGUNTA: Acaba un 2014 marcado por el embargo ruso a los productos agroalimentarios de la Unión Europea (UE), ¿qué cabe esperar para 2015 en este asunto?

RESPUESTA: El embargo ruso ha sido uno de los acontecimientos más importantes por el efecto negativo sobre los mercados ganaderos europeos. En principio, dicho embargo es por un año, por lo que en agosto de 2015 podría quedar resuelto, pero dado su origen, que es exclusivamente de carácter político y no técnico o sanitario, no me atrevo a predecir qué pasará. Con Rusia, ya hemos aprendido a ser muy prudentes porque es sumamente incierto.

     P: ¿Cómo ha afectado al sector cárnico español?

     R: Rusia era uno de los principales mercados de destino de nuestras exportaciones, por lo tanto su cierre, no por progresivo y esperado, ha dejado de tener un importante efecto, que además ha trastocado el equilibrio oferta/demanda en el mercado interior comunitario.

     P: ¿Cómo lo han sobrellevado?

      R: Otras circunstancias nos han permitido sobrellevar el cierre ruso y cerrar balance de 2014 con una exportación algo superior en volumen al de 2013, aunque no en valor. Las oportunidades han llegado de Asia, con un aumento de la demanda de Corea del Sur y Japón, y a la tan largamente esperada apertura de Taiwán. Todo ello ha paliado notablemente, al menos a corto plazo, el cierre ruso.

     P: ¿Hacia qué mercados fijarán sus objetivos las empresas cárnicas en 2015?

     R: Están volcadas, ya desde hace tiempo, en el comercio exterior, porque saben que es fundamental para su futuro saber aprovechar las oportunidades que ofrece para encontrar nuevos clientes y abrir nuevas vías de negocio. En todo caso, el foco de su actividad va a depender del sector y los productos con los que opere cada una de ellas. Queda, no obstante, mucho trabajo por hacer.

    P: Este año ha sido la puesta de largo de Interporc y Provacuno, ¿qué les supone la llegada de estas interprofesionales?

     R: Siempre hemos pensado que son instrumentos de apoyo a los sectores y, por tanto, su buen funcionamiento puede representar un gran activo y una baza competitiva para ellos. En todo caso, están integradas y regidas por los operadores económicos, por lo que de nuestro acierto y buen hacer va a depender también su eficacia.

     P: ¿Habría sido necesario contar con ellas antes?

     R: Creo que habría sido necesario contar con ellas antes, pero también es verdad que cada cosa tiene su momento y que, en mi opinión, las Interprofesionales de más reciente creación están teniendo un enfoque y un espíritu de trabajo más constructivo y eficaz que las que se constituyeron hace varios años.

     P: ¿Cómo resumiría el año 2014 para el sector cárnico?

      R: Ha tenido luces y sombras, como es lógico. Entre las segundas ya hemos mencionado el cierre ruso y el constate fluir de noticias contrarias a la imagen y al consumo de nuestras producciones, que debe ser una de las tareas principales a abordar desde las Interprofesionales.

     P: ¿Y en la parte positiva?

     R: hay muchas cuestiones, como la gestación del Real Decreto de exportaciones; la Ley de instrumentos de mejora de la cadena, que es una referencia de regulación a nivel europeo; o la modernización de la normativa de calidad de nuestro sector, con la publicación de los dos Reales Decretos sobre productos ibéricos y derivados cárnicos.
 
     P: ¿Cómo prevé que será 2015?

     R: Hay motivos para el optimismo, pues nos encontramos ante un panorama de recuperación económica interna y de positiva evolución de nuestras exportaciones. Esto habrá de trasladarse, en el primer caso, al consumo interno, que lleva con un perfil plano demasiado tiempo. Y en el caso del comercio exterior, hemos de seguir trabajando muy intensamente, tanto en el propio sector con nuestras empresas exportadoras, como codo con codo con la Administración.