Las fuertes nevadas en la cornisa cantábrica se ha saldado con el balance trágico de una veintena de ovejas muertas y unas cuantas malheridas, sepultadas de nieve tras el ataque de tres perros en las faldas del Gorbea (Bizkaia). “Nos han arruinado”, se quejaba Belén Etxebarria, la ganadera propietaria del rebaño, agotada y con un enorme disgusto. “Son ovejas de mejora genética y estaban todas inseminadas”, explicó.

 

El alcance real del destrozo no puede determinarse aún. “Algunas están heridas, otras abortarán y nadie se hará cargo de los daños. Si se trata de perros, solo lo cubre el seguro que tenga contratado el ganadero”, se lamenta Belén, que ya ha sufrido cinco ataques de este tipo el último año. “La Diputación solo cubre daños por lobos o por buitres”, según recoge Marta Peciña en diariovasco.com.

“Decidimos bajarlas porque el tiempo había empezado a empeorar y vienen con la gestación adelantada para parir en enero”, explicó la ganadera. El sábado realizaron el viaje desde la cumbre hasta la zona de Saimendi, en Murua. “Decidimos dejarlas allí, en el pastizal y volver al día siguiente a recogerlas. Casi no había nieve”. En la mañana del domingo sólo encontraron a una tercera parte del rebaño y decidieron volver por la tarde con la ayuda de sus dos hijos. Monte arriba, “el pequeño oyó ladridos y el mayor vio salir a una oveja. Abrimos la puerta del tractor y empezamos a buscar”.

A la altura de las neveras de Pagazuri encontraron a los perros. Cerca, las ovejas estaban agrupadas en dos montones, sepultadas por la niev. “A unas se les veía la cabeza, otras estaban con las patas hacia arriba, cubiertas de nieve”. Entre ellas había muchas muertas. Los cuatro miembros de la familia colaboraban para intentar salvar a las que estaban vivas “pero no podían ni andar”.

La llamada a la Ertzaintza solo sirvió para que localizaran a los propietarios de los tres perros que habían protagonizado el ataque, que confirmaron que los animales se habían escapado de casa el sábado y que no habían regresado.

Finalmente, pasado un tiempo la familia logró, por fin, con la ayuda de otros ganaderos y vecinos de la zona rescatar a las ovejas sepultadas vivas para regresar de vuelta al caserío y guardarlas en los pastos que lo rodean, agotados.

(Video: Enba)

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