El vino español no quiere perderse el tren del consumo generado en la India

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    El vino en la India está considerado un bien de lujo debido, sobre todo, a sus elevados precios, determinados por unos aranceles comerciales que llegan a multiplicar por cinco el precio de una botella importada.

     A los aranceles del 150% por parte del gobierno central, se suman los aranceles de los estados regionales, que pueden alcanzar un 200%, además de los gastos de distribución y venta.

     Sin embargo, existe cierta expectación sobre una posible rebaja arancelaria en la India en el marco del Acuerdo de Libre Comercio negociado entre la Unión Europea y este país.

    "Si de verdad se consigue una disminución de los aranceles que gravan el vino, además de alguna otra barrera no arancelaria, podremos tener una penetración mucho mejor porque nuestros precios serán mucho más competitivos", aseguró de Arístegui.

    El principal país exportador de vino a la India es Francia, con una cuota de mercado del 31,79%, mientras que España ocupa el puesto decimotercero con un 1,02%, de acuerdo con los datos del año fiscal 2011-2012 proporcionados por el Ministerio indio de Comercio.

     Pero el mercado vinícola no deja de crecer, después de haber aumentado en los últimos años a un ritmo de un 54%, con una media de incremento anual del 7%, según un informe de la Oficina de Comercio española en Nueva Delhi.

     Además, la Academia del Vino de la India augura un ritmo de crecimiento anual en el sector, para los próximos años, de un 25%. "El mercado del vino en la India va a crecer, eso nadie puede pararlo. La duda es cuánto de ese vino será local y cuánto importado", aseguró a Efe el presidente de esa academia, Subhash Arora, durante el acto de presentación en la embajada española.

Una oportunidad perdida


    Arora se mostró "entristecido" por el hecho de que el vino español no haya penetrado en la India "tanto como debería" y señaló que el futuro de las bodegas españolas en el país asiático está vinculado a que estas trabajen "con una perspectiva a largo plazo".

    Entre las bodegas españolas más visibles en el mercado indio está la pionera Torres, que lleva años apostando por promocionar y asentar su marca en el mercado nacional.

     Pero otras bodegas que han desembarcado más tarde no se desaniman, como aseguró en el acto promocional el presidente del grupo Matarromera, Carlos Moro, a pesar de llevar tan solo un año en la India.

     "Creo que nos encontramos en un momento en el que todavía no hemos perdido el tren del crecimiento. Es cierto que es un mercado estrecho, porque solo abarca ciertas áreas de comercio y distribución, pero es una gran oportunidad", explicó Moro.

     Para María Isabel Mijares, prestigiosa enóloga internacional y miembro del equipo de la agencia de promoción vinícola Coto Pelayo, "el vino español en la India lo tiene todo por hacer", aunque aclaró que "eso es bueno, porque no existe deformación".

    "Pienso que hay buenas perspectivas si situamos el vino en sí mismo como emoción, como aventura nueva, y no insistimos en que armoniza bien con su cocina, porque para el indio consumir vino forma parte de otro momento de la vida", sentenció Mijares.