El vino sin prisas de la viticultura heroica: Vía Romana

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Para contextualizar, deciros que estamos hablando de viticultura de montaña con la distribución del viñedo en bancales. En Adegas e Viñedos Vía Romana comenzamos la vendimia el pasado 19 de septiembre, desde entonces hasta hoy, decenas de personas se han deslizado por bancales con una pendiente que puede llegar al 80%.

Trabajamos de sol a sol en una vendimia que, prácticamente, se hace como la hacían nuestros abuelos. Aquí la orografía del terreno es extremadamente complicada, lo que hace que la mecanización sea imposible. Todo el trabajo en la viña es manual a lo largo del año y en vendimia no podría ser de otro modo.

Los racimos se van cortando uno a uno de las cepas y se depositan en cajas de 20 kilos. A medida que las cajas se van llenando de la uva que dará lugar al futuro vino se van acumulando en los bancales para que después los hombres las carguen (carreten) a sus espaldas y las lleven hasta el camino más próximo, donde serán recogidas en vehículos para llevar hasta la bodega.

El calor ha sido aliado en esta campaña. Las altas temperaturas, el desnivel del terreno, la belleza del paisaje, las charlas entre vendimiadores, la prueba de la uva, la carga de cajas,…. La misma sinfonía durante dos semanas para sacar adelante una vendimia única, la más espectacular de España.

La viña es la base de nuestros vinos. Poca carga por cepa y la utilización de la variedad Mencía, uva autóctona de Galicia, característica de la D.O. Ribeira Sacra, son dos de los elementos principales para nuestro vino.

Contamos con 14 hectáreas de viñedo más la compra de uva a viticultores que seguimos y asesoramos durante todo el año. El resultado: 250.000 Kg de una uva perfecta. Vía Romana pretende trasmitir el trabajo que hacemos en la viña y en bodega. “El vino que no entiende de prisas” ése es nuestro slogan y nuestra filosofía de trabajo. En la viña las prisas son inviables, con el desnivel del terreno y la disposición en estrechas terrazas de piedra, el vendimiador no puede más que asumir una lenta y constante cadencia en el trabajo, ya en bodega el espíritu ha de ser el mismo: darle a las cosas su tiempo, buscando la perfección.

En bodega la tecnología sí tiene cabida, en Adegas e Viñedos Vía Romana contamos con las últimas tecnologías del sector orientadas a no dañar la uva, no estresar el fruto. En este capítulo, por ejemplo, no utilizamos bombas para que la pepita de la uva no se estropee, la entrada de la uva en depósito se hace por gravedad.

La uva que ha entrado en bodega en esta vendimia pasa por la mesa de selección y la mejor llega a los depósitos. Comienza un proceso de meses, el vino estará un mínimo de 6 meses en depósito, para después pasar a la botella y reposar su tiempo antes de salir al mercado. Nuestro vino de Añada tendrá un reposo mínimo de unos 8 meses, el Barrica y el Selección reposarán durante más tiempo.

La uva que hemos estado vendimiando estos días tendrá su fruto dentro de un año, Vía Romana 2011 verá la luz a finales de 2012, principios de 2013. Así nos educó la viña, así entendemos el vino. Las cosas buenas se hacen despacio.

Las condiciones climatológicas de este verano han permitido tener gran cantidad de uva y las condiciones del fruto son óptimas. Ha sido una campaña memorable a todos los niveles, pero sólo es el comienzo del futuro vino.

Los dolores de espalda, la pesadez en las piernas, las manos teñidas de uva tinta, los dedos perdidos entre los racimos, el vértigo de los bancales, el sol en la cabeza, la ropa sucia, las cajas que después de horas parecen pesar el doble, la anécdota del día anterior que provoca la risa entre quienes vendimian y al final el vehículo que llega, carga las cajas y las lleva a bodega. Parece que no haya pasado nada, pero se estaba gestando un nuevo vino. Un vino que tendrás la posibilidad de probar en algo más de un año y en el que podrás apreciar cada matiz del trabajo previo. Sin prisa, pero sin pausa, así elaboramos nuestros caldos y así recomendamos beberlos, entendiendo el proceso, apreciando cada aroma, disfrutando cada sorbo.

Cada año nuestro esfuerzo tiene su recompensa en una copa de vino que cuenta una historia. Si sabes escucharla, volverás la vista a hace décadas, a un paraje casi virgen, donde paisaje y viticultura son uno, donde se atisban restos de monasterios e iglesias en cualquier rincón hacia el que mires, donde hay que aprender a vivir con el vértigo y el esfuerzo para enfrentarse a la viña.

Así elaboramos Vía Romana, sin prisas hasta que está perfecto.