Uno de los símbolos de las movilizaciones en la calle de todo el procés catalán de la pasada legislatura en Cataluña fue el respaldo de los tractores de los pagesos a todo el proceso soberanista, donde quedó patente que una gran parte del sector agrario no solo respaldaba sino que estaba dispuesto a movilizarse a favor de la independencia. Tras los resultados de este jueves 21, todo hace indicar que una gran parte de los tractores que invadían las calles y carreteras catalanas van a volver a salir a ellas, ya que todo ha quedado igual o peor tras el nuevo paso por las urnas.

Igual porque los independentistas vuelven a tener mayoría en el Parlament. Peor porque pese a la histórica victoria de Ciudadanos la victoria de la candidatura de Puigdemont sobre ERC augura un posible regreso por la unilaterialidad (de hecho se siguen considerando los “legítimos” representantes de la Generalitat al margen de estos comicios) y por tanto a la conflictividad y las movilizaciones. Y en ellas cabe imaginar que los tractores del sector agrario puden volver a tener un peso específico, aunque ahora con sus contradicciones y enfrentamientos.

Las organizaciones agrarias catalanas se han ido distanciando: UP denuncia el 155, JARC pide mantener todas las ayudas

Contradicciones porque se ha visto que la vía de la independencia unilateral no cuenta con el apoyo de Europa y conllevaría poder salir de la UE y, por tanto perder las ayudas de la PAC, mientras que un día antes de las elecciones la Unió de Pagesos interponía una denuncia ante la Comisión Europea contra el Gobierno de España “por una nueva infracción de la normativa de la Unión Europea (UE) en la aplicación de la PAC respecto a los requisitos exigidos en el Estado español sobre las buenas condiciones agrarias y ambientales”. Es decir, apoyan teóricamente quedarse fuera de Europa pero denuncian el mal funcionamiento de sus normas.

Y enfrentamientos porque hasta casi el final del recorrido independentista, JARC-COAG y UP fueron siempre de la mano, pero el conflicto de la fruta dulce y la búsqueda de soluciones con el Mapama rompió radicalmente sus buenas relaciones. Y desde entonces no se les ha vuelto a ver juntos en prácticamente ningún sitio. Ni en las calles ni en las mesas de negociación.

Un enfrentamiento que también se ha dejado ver en el posicionamiento de ambas organizaciones. Mientras que Unió de Pagesos ha seguido con su línea dura, hasta el punto de denunciar como organización al Tribunal Supremo la aplicación del artículo 155, desde JARC se defendía la necesidad de mantener las ayudas, incluidas las de la PAC, al asegurar antes de los comicios que “el sector está envejecido y no hay bastante relevo generacional, sencillamente, porque es una actividad económica muy difícil por las pequeñas y medianas empresas que las conforman, por lo que los labradores profesionales tienen que tener prioridad máxima en el acceso a las ayudas, para evitar que continúen desapareciendo”.

Las elecciones catalanas han determinado un nuevo (o viejo) escenario político en el que las protestas pueden estar muy presentes y en ellas el sector agrícola catalán. Sólo cabe esperar que si vuelven a sacar los tractores no sea para chocar entre ellos.

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