En España se venden ya aldeas y bodegas a precios de pisos en una gran ciudad

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    Ha detallado que los datos oficiales cuantifican casi 3.000 pueblos abandonados, aunque la mayoría no pueden venderse por no estar documentados; es decir, no aparecen las superficies en el catastro, no están escriturados o no se conocen sus propietarios.

     Pone como ejemplo, una aldea a 5 kilómetros de Pontenova, que se comercializa a apenas 62.000 euros, en "un paraje maravilloso", con hórreo, plantaciones de árboles y zonas de cultivo. Desde hace un par de años "ha aumentado muchísimo la demanda" de información de personas y reciben centenares de correos.

      "Desde una aldea se puede trabajar igual que desde un despacho en Madrid, Barcelona o Londres, porque hoy las propiedades tienen acceso por buenas carreteras, aeropuertos no muy lejanos, Internet y "las mismas comodidades" que una gran ciudad.

     Con lo que cuesta un piso en Madrid de entre 200.000 o 300.000 euros "puedes comprar una aldea" para montar "un hotel con encanto" entre varios socios, ha apuntado.

     A su juicio, hay un interés creciente por el medio rural de personas cansadas del estrés y la ansiedad en la ciudad: "La gente quiere volver a sus orígenes, al campo y a las aldeas", aunque, hoy por hoy, la mayor demanda llega de fuera de España.

    El 85% de las personas que acude a su empresa son extranjeros: ingleses, noruegos, belgas u holandeses, seguidos de franceses, alemanes, norteamericanos, mexicanos, neozelandeses, australianos, chilenos o árabes.

    Pero, ¿se agotarán las gangas? Cada vez hay más oferta y "van entrando pueblos" al mercado; antes "teníamos que ir a buscar nosotros a los propietarios, pero ahora nos llaman muchos" para dar salida a sus propiedades, ha detallado.

     En su opinión, "la gente está viendo una nueva posibilidad inmobiliaria más allá de comprarse un piso en la playa". Es el caso de una aldea cerca de Ribadeo (Lugo), por menos de 500.000 euros, con siete edificaciones, un hórreo y una finca de 132.000 metros.

     Hace 5 ó 6 años, según ha destacado, la demanda de información procedía de profesionales que buscaban montar un negocio de hospedería rural, en un momento en el que había fácil financiación y ayudas públicas; pero hoy el 80 % de los interesados quieren una aldea para uso particular, cultivar la tierra o hacer teletrabajo.

     Canales considera que este mercado "irá a muchísimo más", una vez que se reactive la concesión de créditos, y que ahora es un buen momento para comprar, dada la calidad de la oferta, aunque los "chollos" posiblemente se acabarán cuando vuelva la liquidez a los mercados.

Chinos y rusos se interesan por las bodegas


     En el caso de las bodegas, también existen oportunidades: "El mes pasado enviamos una docena de dossieres de información y más de la mitad eran solicitudes de inversores de China" que se interesan por propiedades en Ribera del Duero, Penedés, Alt Empordá o Ribeira Sacra.

     Hace unos años, el interesado era empresario, deportista o artista, pero "ahora prácticamente todos proceden de China o Rusia", que tienen ante sí una muy amplia oferta que va desde los 250.000 euros hasta los 15 millones de euros, aunque lo mas habitual es que ronden los 2 o 3 millones, en muchos casos de los denominados "vinos de autor".