El lobo es el eje conductor de los relatos que conformar el libro “Encuentros con lobos“, editado por Tundra, en el que 38 naturalistas e investigadores relatan las vivencias con este animal que más les han marcado y así contribuir a la lucha contra la “leyenda negra” en torno a esta especie.

El objetivo de “Encuentros con lobos” es contar la situación del lobo “desde la perspectiva de los naturalistas que lo llevamos siguiendo desde hace años” para mostrar una “visión real” y no las “leyendas que a veces aparecen sobre la peligrosidad hacia los humanos o los ataques a ganado” ha explicado a EFE el editor de la obra, Víctor J. Hernández.

“En realidad no está en expansión, aunque así lo digan cazadores y ganaderos”

Para este experto, encontrarse con un lobo salvaje provoca una sensación “casi sobrenatural” por la emoción que aporta y lo compara a situarse frente a frente con un miembro de otra tribu, ya que es un animal “muy parecido a nosotros” que a lo largo de los siglos ha competido con el humano por los mismos recursos.

En este aspecto, ha añadido que el lobo es una de las piezas “esenciales” para mantener el equilibro de la naturaleza, ya que sin él no existe control sobre los ungulados, que a su vez pueden afectar a la vegetación de un lugar y la conformación del paisaje.

A su juicio, en los últimos años ha habido un repunte de gente que lucha por la protección del lobo porque “se dan cuenta de que la naturaleza no hay que dejarla solamente en manos de las administraciones” y también gracias a campañas de organizaciones como WWF, Lobo Marley, la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) o la revista Querqus, que hacen visible el problema.

A pesar de ello, ha apuntado que sigue siendo una especie “fuertemente” amenazada en España y que “en realidad no está en expansión, aunque así lo digan cazadores y ganaderos“.

“Hay manadas a las que se les ha hecho un seguimiento durante varios años que han llegado a desaparecer por el uso de venenos o por la caza, que a veces incluso está autorizada por los gobiernos autonómicos“, ha señalado Hernández.

“Para mí, el lobo es la quintaesencia de lo que menos queda en este mundo, la belleza en liberta”

Para la publicación de este libro de “Encuentros con lobos”, ha querido contar con las vivencias de gente de todos los sectores -investigadores, naturalistas profesionales y no profesionales, gente del sector del turismo, divulgadores- y de todas las “zonas loberas” típicas del país y también de Portugal.

Uno de los naturalistas que han colaborado, Joaquín Araújo, ha explicado a Efe que el lobo es un animal “rotundamente hermoso y rotundamente libre” y que “sigue siendo un ser extraordinariamente fascinante para su estudio”.

“Para mí, el lobo es la quintaesencia de lo que menos queda en este mundo, la belleza en libertad, es un sello de autenticidad, el mejor símbolo de la salud de un paisaje”, ha añadido Araujo.

El naturalista Luis Miguel Domínguez, de Lobo Marley, también ha aportado su experiencia al libro “Encuentros con lobos” y ha expuesto en una entrevista con Efe que de este animal podemos aprender “la solidaridad que el lobo tiene con los suyos, la generosidad, el trabajo en equipo y el sentido de la familia“.

Domínguez ha señalado además que en estos momentos la situación del lobo es “todavía peor” que en los tiempos de Félix Rodríguez de la Fuente al estar en un “limbo normativo” y no gozar de la protección que debiera aunque la sociedad esté cada vez más concienciada sobre la necesidad de conservar esta especie que aún arrastra “estigmas negativos”.

2 Comentarios

  1. “…la naturaleza no hay que dejarla solamente en manos de las administraciones”

    ¿Cómo se interpreta esto? ¿Nos autoerigimos cada uno de nosotros como autoridad competente en matería medioambiental y hacemos lo que nos dé la gana, aunque no tengamos ni idea de gestión medioambiental o suponga saltarnos la ley??

    Estos ecologistas trasnochados hay que tomárselos a cachondeo, porque vaya tropa……

  2. Humanización del animal, ignorar deliberadamente los ataques al ganado y desconocimiento de las bajas humanas que el lobo causó en siglos pasados, cuando los pastores eran con frecuencia niños menores de 10 años, a los que el lobo no teme, o las muertes por mordeduras de lobos rabiosos. Así a primera vista da la impresión.presión de ser un trabajo carente de rigor, como lo que hacen los ecologistas, vamos: campañas propagandísticas sin base científica que las sustente.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here