El INE (Instituto Nacional de Estadística) en su valoración del IPC (índice de precios de consumo) informa de una subida del 2,2% con respecto a julio de 2017, destacando la subida de precio de la fruta, carburantes y energía. Respecto a las frutas la subida la establece entre el 2,5 y el 13% respecto a julio del año pasado.

El IPOD (índice precios origen y destino) de julio marca una diferencia, por ejemplo, en cereza del 4,93 (margen 393%); en melocotón del 4,49% y 349% de margen; en nectarina del 4,56% y 356% de margen.

Es decir, mientras el productor percibe 0,87 €/Kg de cereza el consumidor paga 4,29 €/Kg; en melocotón 0,45 €/KG y 2,02 €/Kg y en nectarina 0,48 €/Kg y 2,29 €/Kg, respectivamente.

La Campaña de Cereza ha sido larga, acabando agónicamente, con precios muy bajos. En la fruta de hueso, con mejores precios que el año pasado, el productor está percibiendo de 0,30 a 0,50 €/Kg. Unos precios muy bajos a todas luces y más teniendo en cuenta que tras la debacle de la campaña pasada, los agricultores están muy endeudados.

Este será un año normal, tirando a malo, para los productores con un precio de la fruta que no se ajusta a la realidad

Además hay poca fruta disponible. La primera estimación de UAGA era de un 15% menos en volumen, pero las tormentas con granizo han reducido drásticamente la cosecha. “Esta falta de fruta hace que salga rápidamente al mercado y que no haya stock, pero esto no se refleja en un mejore precio de la fruta para el agricultor ni en más bajos para el consumidor, ya que la gran distribución está haciendo un cuello de botella”. UAGA sí que considera que los precios son más razonables que la campaña pasada tanto para productores como para consumidores.

Este será un año normal, tirando a malo, para los productores, a pesar de la falta de producto en los mercados, “con precios más acordes sin llegar a ser buenos, sin motivo para que esto ocurra, poniendo en evidencia lo poco que cuenta el agricultor en la cadena de valor de nuestras producciones, sin revalorizarlas como un alimento necesario, saludable, etc. y es en los siguientes niveles de la cadena de valor dónde se quedan los beneficios. Si el INE marca hasta un 13% de subida en el IPC del precio de la fruta; el agricultor está percibiendo unos precios que apenas cubren los costes de producción, mientras el consumidor está pagando un 13% más que el año pasado: ¿quién se queda la diferencia? ¿quién marca los precios? ¿quién manda en el mercado?“, se lamentan desde la organización agraria.

En relación con la fruta de pepita, pera y manzana, en Aragón ha bajado la superficie de cultivo, porque se valora más la pera y la manzana que entran de fuera, por sus campañas de marketing y la producción nacional se utiliza para ofertas en supermercados, siendo productos commodity. Estamos en el inicio de la cosecha de esta fruta y las perspectivas son parecidas a la pasada campaña, en la que los precios no fueron muy bajos, por la escasez de producción.

Por último, los productores de fruta recuerdan que este sector es crucial para el mantenimiento de la población en las amplias comarcas de Aragón. Por esta razón, ahora que se está negociando la reforma de la Política Agraria Común, UAGA destaca que “las administraciones han de posicionarse claramente a favor de este modelo que se ve amenazado por las inversiones externas, el capital ajeno que busca sólo rendimientos económicos sin generar, entre otros, ni tejido social, ni mantenimiento de la población rural ni del medio ambiente”.

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