Europa impulsa un proyecto para pymes para saber si un alimento agrada o no al consumidor

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      Asimismo, se pretende mejorar la calidad del análisis sensorial que realizan las PYMES europeas  por medio de la introducción de nuevos y más prácticos métodos, a la vez que aumentar la formación a través de e-learning, como una forma de reducir los esfuerzos formativos, reducir los costes, y contribuir a la formación de los profesionales a través de las nuevas tecnologías como Moodle.

     Además, esta herramienta promoverá otras iniciativas de formación a nivel europeo, basadas en herramientas online, así como la cooperación entre la I+D, el marketing y los profesionales del análisis sensorial en el proceso de innovación de productos en el ámbito de las pymes de alimentación y bebidas.

    El proyecto, que tiene una duración de dos años (finaliza en 2015), está evaluando las necesidades de las empresas de los países participantes en el proyecto (Rumania, Suiza, Italia, Dinamarca y España), para a partir de los resultados obtenidos, diseñar y desarrollar contenidos específicos de formación relacionados con la percepción y el comportamiento de los consumidores.

     El proyecto INNSENS, realizado con el soporte de Lifelong Learning Programme de la Unión Europea, se enmarca dentro del programa Leonardo da Vinci para el Desarrollo de la Innovación, financiado por la Comisión. Forman parte de este proyecto 5 socios: AINIA centro tecnológico (España), National Institute for Research & Development for Food Bio-resources – IBA BUCHAREST (Rumanía), The Swedish Institute for Food and Biotechnology AB – SIK (Suiza), Experimental Station for the Food Preserving Industry – SSICA (Italia) y University of Copenhagen – UCPH (Dinamarca).

El consumidor elige, y ahora también guía a la empresa en el desarrollo de productos

      El consumidor se está convirtiendo en la pieza clave para desarrollar productos, entre ellos los alimenticios. Por eso, cada vez más, las empresas consultan a los consumidores para poder averiguar qué preferencias, gustos o comportamiento experimentan no solo de sus productos, sino de los de la competencia o de los posibles nuevos alimentos antes de lanzarlos al mercado.

    La industria alimentaria requiere de la ayuda del consumidor para orientar y guiar la mejora e innovación del producto año a año. Si bien, es el consumidor quien realiza la decisión de compra en base a sus preferencias, es necesario conocer las claves por las cuales el consumidor se guía a la hora de diferenciar y escoger un producto en vez de otro similar o los atributos sensoriales del producto que ejercen una mayor influencia en las preferencias de los consumidores.

    Posteriormente,  son los técnicos de la industria alimentaria, los que traducen esos atributos sensoriales identificados por los consumidores en cambios a nivel de materias primas, de proceso de fabricación o nuevos ingredientes, desarrollando un producto con mayor valor añadido, más  adaptado a los gustos del consumidor o más diferente respecto a la competencia.

     La opinión rescatada de estos estudios, se tendrá muy en cuenta en el proceso de desarrollo de toda la cadena del alimento, desde la formulación, hasta su presentación y posterior comercialización.