En esta línea, ha manifestado que la norma es "desfavorable para la dehesa marginal", en la que las aplicaciones forestales y quitar la jara cada cinco años durante cuatro o cinco décadas, sin tener en cuenta la agronomía del suelo, puede provocar que mueran miles de encinas y alcornoques.

     Estas subvenciones, que concede la Consejería de Agricultura, pretenden abordar problemas como la falta de regeneración del arbolado y el incremento de la fosilización de las dehesas, así como el deterioro y muerte de encinas y alcornoques, especialmente por la seca.

     Además, pretende una mejor selvicultura necesaria para el mantenimiento del arbolado y la mejora de las infraestructuras que aseguren la viabilidad en la gestión sostenible de la dehesa.

     Durante el congreso, que servirá para exponer resultados de investigación y experimentación, avances tecnológicos en torno a los pastos, se darán 60 comunicaciones y cuatro ponencias repartidas en cuatro ejes: botánica y ecología, producción animal, producción vegetal y sistemas y recursos salvopastorales.

     Además, los asistentes realizarán visitas a la dehesa, donde se mostrará el problema más importante en ella, que a juicio de Leopoldo Olea es la seca de la encina, el resultado de una enfermedad de hongos pertenecientes al género fitóctora, cuya acción es amortiguada en función de la situación de fertilidad del suelo y los nutrientes a disposición del árbol.

     A las jornadas asisten investigadores de todos los centros de investigación en pastos de España y de países como Portugal, Túnez, Argelia y México, quienes darán a conocer los estudios que realizan sobre la dehesa.

Asentar bases científicas para las dehesas


     Según ha indicado el presidente de la Real Sociedad para el Estudio de los Pastos, Alfonso San Miguel, es necesario sentar las bases científicas para la conservación de la dehesa, una obligación legal impuesta por parte de la Unión Europea y que empuja a investigadores a establecer criterios para medir el estado de conservación.

     Para ello, se estudian tres variables, una de ellas es la superficie de la dehesa, su perímetro y el área que ocupa dentro de ese perímetro; otra está relacionada con la estructura y las funciones básicas, como el pastoreo, que estudia qué variables se han de medir para asegurar que existe esa estructura y funciones adecuadas.

     Existe una tercera variable, según ha indicado Alfonso San Miguel, relacionada con las especies típicas de la dehesa y con ver cuáles son las más adecuadas para saber si la dehesa está bien o mal conservada.

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