FAO pide que el beneficio a las personas guíe las políticas forestales

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EFE.- La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó en su informe bienal las ventajas que para los seres humanos en los ámbitos de la alimentación, la energía, la vivienda y la salud, aportan las masas forestales mundiales.

"Existe un gran conocimiento de los problemas medioambientales de los bosques, el cambio climático, todo lo que tiene que ver con la biodiversidad y el suelo, y también sobre su contribución económica", recordó a Efe el subdirector general del Departamento Forestal de la FAO, Eduardo Rojas.

"Pero nos dimos cuenta -añadió- de que en el ámbito de las funciones sociales y culturales de los bosques, es decir, todo lo que tiene que ver con las personas, apenas hay información".

Por ello, prosiguió Rojas, el informe bienal sobre el estado mundial de los bosques publicado hoy busca suplir esta carencia y señalar la cantidad de beneficios socioeconómicos que aportan, en relación a ingresos, empleo, vivienda o energía.

Pero además, la FAO quiere poner el acento en la necesidad de aprobar políticas forestales que se centren, sobre todo, en las personas.

El informe señala que los bosques, los árboles en explotaciones agrícolas y los sistemas agroforestales tienen un papel crucial en zonas rurales y en países en vías de desarrollo, pues proporcionan empleo, energía, alimentos nutritivos y fuentes de cobijo a sus poblaciones.

En estas regiones, explica el informe, una de cada cinco personas vive en una casa fabricada principalmente de madera y una gran parte de la población se beneficia, además, de las propiedades de las plantas medicinales que nacen en los bosques.

Al mismo tiempo, los productos forestales no madereros (semillas comestibles, hongos, frutos, fibras…) sirven habitualmente para satisfacer las necesidades de nutrición y salud de personas en todo el mundo.

Y eso es tanto así que en 2011 su consumo fue de 10,9 kilogramos per cápita a nivel internacional.

También, la dendroenergía, es decir, la energía obtenida de biocombustibles sólidos, líquidos y gaseosos derivados de los árboles y vegetación de terrenos forestales, es otro de los beneficios, pues representa más de la mitad del suministro energético en 29 países del mundo, 22 de ellos de África.

"La leña supone el 6 % de la energía global. Es un dato que puede parecer modesto, pero es el 150 % de todas las energías alternativas juntas", subrayó Rojas, "quien afirmó que el 13 % de toda la energía consumida en América Latina proviene del ámbito forestal".

Además, "una de cada tres personas en el mundo emplea la madera para cocinar sus alimentos" y al menos 90 millones de personas en Europa y en América Latina hacen uso de esta para calentar sus casas.

"En países nórdicos y del este de Europa, las poblaciones pueden soportar las bajas temperaturas gracias en gran parte a la energía forestal", aseguró.

Sin embargo, para que las personas sigan disfrutando de estos beneficios, afirmó Rojas, es importante que los países que cuentan con recursos forestales realicen algunos cambios en sus políticas de gestión.

De acuerdo con el documento, estas medidas deben incluir un concepto amplio de la gestión forestal sostenible, así como poner el acento en la participación en los procesos normativos y en la gestión forestal.

"En España, zonas como Burgos o Soria han vivido tradicionalmente de los bosques, pero en estas zonas hay mucha menos densidad de población que en los lugares urbanos", sostuvo Rojas.

Por eso, la FAO busca informar a los gobiernos de las contribuciones que tienen los bosques a las condiciones de vida de las poblaciones urbanas para que refuercen su protagonismo y se aproveche su riqueza.

De esta manera, afirma el informe, se fomentará el empleo rural digno, se promoverá la inversión internacional en los bosques y se incrementará el reciclaje de los desechos para lograr una utilización sostenible de los terrenos forestales.

El Comité Forestal de la FAO (COFO) analizará, desde hoy y hasta el próximo 27 de junio en Roma, las medidas de política forestal necesarias para promover la producción y el consumo sostenibles, los derechos de propiedad y de gestión, y el acceso a los recursos, los mercados y la financiación.