Finaliza el Plan de Conservación de las Razas Autóctonas en Peligro

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   Con este proyecto se ha pretendido crear un marco de trabajo común que haya servido de herramienta para profundizar en el conocimiento de este tipo de razas y en la situación en que se encuentran, con el objeto de identificar qué medidas se han puesto ya en marcha en torno a ellas, en base a otros proyectos y actuaciones, para evitar duplicidades y qué otras acciones es necesario implementar, con carácter prioritario, para frenar su erosión genética y promover la creación de infraestructura que las fortalezca y las consolide, además de poner en valor la importancia de seguir contando y apoyando el desarrollo de este tipo de recursos genéticos animales.

    Para la ejecución de este proyecto, FEAGAS ha contado con el apoyo de un grupo de investigadores de la Universidad de Córdoba, que han sido los encargados de contactar y solicitar la colaboración de los diferentes agentes implicados (Organizaciones de Criadores, Administraciones Públicas, Centros de Investigación, etc.) de forma directa o indirecta, en la conservación, mejora y uso sostenible de las diferentes razas de interés en este proyecto.

    Este trabajo ha conllevado, entre otras cosas, la recopilación de la información existente de cada raza para, posteriormente, establecer grupos de expertos, según Comunidades Autónomas y poblaciones, con objeto de desarrollar una serie de recomendaciones y actuaciones concretas por raza, contenidas en dicho plan estratégico.

    Como resumen general del trabajo, Antón García, profesor titular de la Universidad de Córdoba, apunta a modo de síntesis las principales conclusiones del trabajo: hay una gran cantidad de grupos y personas trabajando; se necesita una coordinación general de todos estos grupos; y hay que marcar los objetivos a alcanzar.

    “Hemos observado –apunta el profesor Antón García- que hay una gran cantidad de grupos y personas que investigan de una forma profesionalizada la problemática de las razas en peligro de extinción. Esto nos ha llevado a ver la necesidad que existe de coordinar todos estos esfuerzos y trabajos, que se realizan en todos los campos posibles de estudio –genética, alimentación, producción…- y todos los recursos que se emplean. Es decir, se trabaja de forma autónoma e independiente”.

   “El siguiente paso sería delimitar el objetivo final, al que todos deberíamos llegar”, concluye.