Ganaderos del Archipiélago canario aprenden a ser pastores sostenibles

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     En estas jornadas educativas se han expuesto asuntos vinculados al aprovechamiento de los pastos y recursos locales en la conservación de las razas ganaderas autóctonas; la importancia del pastoreo desde el punto de vista de la gestión medioambiental –como el mantenimiento de cortafuegos, fundamentales en la prevención de incendios-; el manejo sostenible de los pastos naturales-los cuáles constituyen un importante ahorro frente a la compra de forrajes industriales, que representan el 70% de los gastos de las explotaciones ganaderas de Canarias-; o la ordenación eficiente de las zonas de pastoreo.

     A nivel internacional se observa cada vez más el avance de la desertificación y las agresiones medioambientales ligadas al pastoreo, que, por lo general, se deben al abandono de los sistemas tradicionales, en particular por la introducción de razas nuevas o bien debido a la destrucción del medio natural para convertirlo en recursos pascícolas, es decir, destinados a la alimentación del ganado.

Serios problemas de pastos con el aumento de las cabañas

      En Canarias, previo al inicio de la segunda mitad del pasado siglo se produjo una intensificación de la explotaciones, lo que repercutió en el manejo de los rebaños que se alimentaban con pasto. A partir de ese periodo, la carga ganadera, es decir el número de animales que pacen en un espacio, se incrementó en muchas zonas, generando serios problemas en cuanto a la preservación de la vegetación.

     El desafío al que en la actualidad se enfrenta el Archipiélago para hacer un uso racional del pastoreo pasa por el aprovechamiento de las nuevas condiciones que permitan preservar el paisaje sin que eso conlleve un deterioro en la calidad de los productos, que viene dado en buena parte por el consumo de plantas autóctonas.

     Se requiere para ello, establecer la oportuna planificación del territorio de tal forma que permita favorecer, mantener y ampliar las zonas de pastoreo; mejorar los pastos naturales en aquellas zonas que climatológicamente resulten más favorables; y estudiar la posibilidad de utilizar cortafuegos como zonas de pastoreo controlado.

     Sin duda alguna el presente y futuro de esta actividad, que sigue siendo importante en las Islas, especialmente en El Hierro, La Palma y Gran Canaria, pasa por la sostenibilidad de la actividad, en equilibrio con la protección del territorio canario.

Quesos singulares

     Los asistentes a este curso participaron en distintas actividades prácticas, en las que aprendieron, entre otras cuestiones, a calcular la capacidad de carga ganadera, es decir, a conocer la presión que el ganado puede ejercer sobre la vegetación en relación a lo que el ecosistema produce, para saber cuál es el número exacto de animales que pueden introducirse en una parcela a pastar sin comprometer la viabilidad de la flora, o a apreciar las diferencias entre los quesos elaborados con leche de animales que se alimentan de pastos naturales de aquellos que se obtienen de pastos industriales.

     En una cata comentada, los alumnos pudieron constatar que frente a estas últimas producciones, las primeras no sólo presentan un olor y sabor diferente, si no que también, según demuestran numerosos estudios de carácter científico, son más saludables.

(Foto: pellagofio.es)