La guerra política sobre la sentencia del Supremo sobre los trasvases se recrudece incluso dentro del propio PSOE. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, dijo este martes 19 que lo que espera de Bruselas es que “vigile y obligue a la transposición de toda la normativa y el cumplimiento milimetrado en España de la normativa europea” para garantizar el caudal suficiente del Tajo. Por su parte, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha pedido “prudencia” a su homólogo castellano-manchego, Emiliano García-Page, en relación al trasvase Tajo-Segura y los posibles cambios que se puedan efectuar sobre el mismo.

García-Page, acompañado de una representación del Gobierno regional, presentó este martes al comisario de Medio Ambiente, Karmenu Vella, el informe de evaluación del grado de conservación de la ribera y los hábitats del río Tajo a su paso por Castilla-La Mancha.

“Hemos venido (a Bruselas) a decir lo que siempre hemos dicho de manera coherente con la Constitución, las leyes españolas y las leyes europeas aprobadas por España para defender nuestro agua, el agua de todos los españoles y por tanto también de Castilla-La Mancha”, señaló.

García-Page apuntó que lo que sufre el Tajo con el trasvase es “un atropello ambiental” y que a los castellanomanchegos se les “agota la paciencia”, por lo que “la próxima legislatura va a ser determinante”.

“No hay más tiempo que perder”, añadió el presidente castellanomanchego, quien se mostró a favor de un “diálogo” después de las elecciones con otras comunidades autónomas y con el Gobierno de España “para buscar alternativas”.

“Creo que la posición no puede ser más firme y más sensata al mismo tiempo. Otros en España estarían dando patadas, dándose golpes de pecho y estarían sacando banderas”, añadió.

La respuesta en esta guerra política ha venido del presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, que le ha pedido “prudencia”, en relación al trasvase Tajo-Segura, y ante la posibilidad de que el gobierno manchego cierre el trasvase, Puig ha considerado necesario “actuar con enorme prudencia” y de acuerdo a la ley, porque, a su juicio, “en estos momentos no hay ningún elemento que diga que el trasvase ha de cerrarse”.

“Inventar guerras artificiales sobre el agua es mal camino, y defenderemos los intereses de los valencianos desde la razón, no desde el enfrentamiento estéril”, ha agregado.

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