Hallan semillas de uvas del 'vino del Néguev', el más famoso del Imperio bizantino

0
32

       En anteriores excavaciones en el Néguev, los arqueólogos encontraron las terrazas donde se cultivaron las viñas, las bodegas donde se produjo el vino, las tinajas en las que se almacenó y las vasijas en las que se exportó a otros lugares, pero las semillas nunca aparecieron.

    Sin embargo, por fin, en esta última excavación en Halutza se han encontrado las semillas y se podrán estudiar. Las investigaciones que se llevan a cabo forman parte de un estudio bio-arqueológico sobre las causas del auge y la caída de los bizantinos en el Néguev. El proyecto está dirigido por el profesor Guy Bar-Oz y el doctor Lior Weisbrod del Instituto Zinman de la Universidad de Haifa, en colaboración con la doctora Tali Erickson-Gini de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Un basurero que ha servido para conocer parte de la alimentación de la época

     Halutza era una de las ciudades más importes del Néguev en época bizantina. Destaca, para este estudio, su gran vertedero de basura ubicado a las afueras de la ciudad, ya que ahí es donde se han hallado las semillas. Además, se han encontrado cerámicas y monedas que nos indican que la época en la que se acumuló mayor volumen de basura es la comprendida entre los siglos VI y VII d. C., coincidiendo con el apogeo económico de la urbe. A mediados del siglo VII d. C., Halutza colapsó y su basurero fue abandonado.

    Los arqueólogos han encontrado en los antiguos montones de basura no sólo los fragmentos cerámicos de los recipientes para almacenar, cocinar o servir, sino también los restos biológicos de los alimentos que contuvieron y que nos muestran la gran variedad y calidad de sus comidas. Destaca el gran número de jarras de Gaza que se han localizado porque eran los recipientes que se usaban para almacenar el vino de Néguev.

     No obstante, sobresalen las cientos de pequeñas semillas de uva carbonizadas que se han encontrado empleando unas estrictas técnicas de excavación, como el cribado fino y la flotación de restos botánicos. En un futuro no se descarta, secuenciando el ADN de las semillas, descubrir el verdadero origen de las uvas y desvelar el gran secreto que hizo su vino tan famoso.

(Foto y texto: es.blastingnews.com)