La eurodiputada advirtió también de que las producciones de esos países no tienen que cumplir los requisitos de calidad y seguridad alimentaria que se exige a los productores comunitarios, “que se ven obligados a asumir costes mucho más elevados, lo que agrava sus desventajas comerciales frente a las producciones de países terceros”. El precio de importación de las mandarinas chinas se sitúa en torno a 6 euros por un volumen de seis kilos, montante que representa en torno a la mitad del coste de las producciones españolas.

    Herranz explicó que, si bien el Tribunal de Justicia de la UE falló en marzo de 2012 en contra del procedimiento seguido para el cálculo de los aranceles impuestos a las producciones chinas, “en ningún momento los jueces cuestionaron la necesidad de proteger las producciones europeas del comercio desleal practicado por ese país”. A su juicio, la demora de la Comisión Europea en la modificación del reglamento que regula las medidas antidumping para acatar la sentencia de los jueces ha provocado un vacío legal que ha ocasionado grandes perjuicios a los productores españoles.

    El Consejo de Ministros aprobó el pasado 18 de febrero un nuevo Reglamento que no prevé la aplicación retroactiva de las medidas antidumping, ya que éstas están pendientes de examen por parte de la Comisión Europea. Herranz explicó que “las nuevas disposiciones contra las importaciones chinas llegan demasiado tarde, máxime si no se aplican con retroactividad, pues la campaña empezó en noviembre pasado y desde entonces los operadores han almacenado producto de China por anticipado para su comercialización hasta el final de la campaña”.

    La eurodiputada señaló que mientras la Comisión Europea demora su decisión, las importaciones procedentes de China continúan comercializándose en la UE a precios por debajo de los costes de producción, lo cual “justifica no solo el restablecimiento de las medidas antidumping, sino su aplicación con carácter retroactivo”.

    Esther Herranz preguntó al Ejecutivo comunitario “a qué espera para aplicar dicha retroactividad, pues es necesaria para evitar un grave daño a la industria comunitaria, ya que de no actuar, se estará abocando a la desaparición a las cinco empresas que existen en España, y esto perjudicaría también a los productores de materia prima”.

    Por otra parte, Esther Herranz recordó que las medidas antidumping se extienden por un periodo de cinco años que finalizará en diciembre, por lo que sería necesario una nueva prórroga para evitar la competencia desleal de China en el mercado comunitario. La eurodiputada pidió también a la Comisión que se pronuncie sobre una eventual prórroga de las medidas antidumping más allá de diciembre de este año.

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