Investigadores argentinos trabajan en la clonación de especies de la selva misionera en peligro de extinción

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DICYT.-La selva misionera cuenta con una gran riqueza biológica expresada por la diversidad de estratos vegetales y la fauna terrestre e ictícola que posee. A pesar de que ésta alberga a más de 200 especies arbóreas, es evidente el proceso de deterioro sufrido por su vegetación debido a la extracción indiscriminada de las especies maderables. Su mayor impacto reside en la erosión genética causada por la presión de selección, porque se eliminan los mejores ejemplares adultos y, en general, se dejan en pie a los que están enfermos, de escaso valor genético para la futura regeneración.

Otro de los factores que afectan a la región reside en las tasas excesivas de corte y la falta de acciones complementarias de manejo, que dan como resultado la aparición de bosques degradados con una excesiva cantidad de cañas que, junto con la proliferación de lianas, impiden la regeneración de las especies arbóreas, lo que requiere de períodos prolongados para su establecimiento.

Frente a este problema, la ingeniera forestal Evelyn Raquel Duarte trabaja en la aplicación de herramientas biotecnológicas para clonar especies arbóreas nativas de la selva misionera en peligro de extinción. El objetivo principal de su trabajo es el desarrollo de procedimientos de clonación del germoplasma nativo para llevar a cabo programas estratégicos de recuperación de las especies en peligro.

Según indicó la investigadora a InfoUniversidades, la elección de las especies a clonar se basaría en las de mayor importancia económica que despertaron el interés del sector maderero: Balfourodendron riedelianum (guatambú), Cordia trichotoma (peteribí), Myrocarpus frondosus (incienso); como así también distintas especies del género Cedrela (Meliaceae) que debido a sus características xilotecnológicas (color, veteado, densidad y facilidad para ser trabajada en aserrado y carpintería), generó una intensa explotación.

El cultivo in vitro de tejidos es una herramienta biotecnológica utilizada en la propagación vegetativa de numerosas especies vegetales. Ofrece una serie de ventajas respecto de los sistemas tradicionales de propagación, entre las que se cuentan la posibilidad de obtener plantas libres de enfermedades en forma rápida, masiva y en términos económicamente costeables.

La ingeniera Duarte trabaja para desarrollar un protocolo de clonación que combine el empleo de técnicas tradicionales de organogénesis en medios semisólidos y el de micropropagación en sistemas de inmersión temporal. De esta forma se pretende inducir la formación de embriones somáticos o yemas adventicias en medios de cultivo semisólidos y su posterior crecimiento y desarrollo en biorreactores de inmersión temporal, cuyas características técnicas permitirían acelerar y optimizar la producción de vitroplantas.

El deterioro forestal en todo el país

Según datos aportados por la secretaría de Ambiente y desarrollo sustentable en 2007, la selva misionera ocupa aproximadamente 1.453.381 hectáreas del territorio de la provincia de Misiones. Esta ecorregión se caracteriza por su exuberante vegetación y abundante flora originada en un clima cálido y húmedo. Se distinguen dos zonas: “selvas mixtas” (selva misionera o zona de monte o bosque) que comprende la zona norte de la provincia y “campos” (parque Mesopotámico o zona de campo) emplazados en la zona sur del territorio.

A pesar de que la selva misionera alberga a más de 200 especies arbóreas es evidente el proceso de deterioro sufrido por la vegetación. Lo que sucede en la selva es un reflejo del estado de los bosques nativos de la República Argentina. El primer inventario nacional de bosques nativos realizado por la secretaría de Ambiente y desarrollo sustentable (2007), determinó la existencia de 31.443.873 hectáreas, distribuidas en seis ecorregiones forestales: Parque Chaqueño, Selva Paranaense o Selva Misionera, Bosques Andino-Patagónicos, Monte, Espinal y Yungas o Selva Tucumano-Boliviana.

Si se consideran los registros oficiales, en 1914 el país contaba con más de 100 millones de hectáreas de bosques, lo que convertía a la Argentina en un país forestal, con un 35% de su superficie ocupada por bosques naturales. En menos de un siglo se perdieron dos tercios del patrimonio forestal.